Una parte importante del desgaste asociado al envejecimiento no depende solo de que algunas células dejen de dividirse, sino también de las señales inflamatorias que empiezan a liberar. Un estudio publicado en Nature identificó ahora un mecanismo que ayuda a encender ese proceso: el metabolismo de las mitocondrias, las estructuras celulares que suelen describirse como centrales energéticas, también aporta las piezas químicas necesarias para que esas células envejecidas activen genes inflamatorios.
Esas células se conocen como senescentes. En muchos tejidos cumplen una función ambigua: pueden frenar la proliferación de células dañadas y participar en reparación, pero cuando se acumulan también favorecen inflamación crónica y deterioro funcional. Una de sus marcas más estudiadas es el llamado fenotipo secretor asociado a la senescencia, o SASP por su sigla en inglés, un conjunto de moléculas que altera el entorno y puede afectar a células vecinas.
El nuevo trabajo propone que no alcanza con que exista una señal de alarma. Para que el SASP se active con fuerza, las mitocondrias también deben alimentar una ruta que convierte piruvato en citrato y luego en acetil-CoA, una molécula clave para modificar cómo se empaqueta el ADN y qué genes quedan más accesibles. En otras palabras, la inflamación de estas células no sería solo una respuesta inmunológica: también depende de un apoyo metabólico que permite abrir la puerta a esos genes.
Los investigadores observaron que en células senescentes esa vía estaba aumentada y favorecía cambios epigenéticos, es decir, cambios en la regulación de los genes sin alterar la secuencia del ADN. Cuando elevaron la disponibilidad de acetil-CoA, la expresión de genes inflamatorios aumentó. En cambio, al bloquear SLC25A1, una proteína que exporta citrato desde la mitocondria, se redujeron marcas epigenéticas asociadas a la activación del SASP y bajó la intensidad de ese programa inflamatorio.
La parte más relevante para el interés público es que el estudio no quedó solo en cultivos celulares. En ratones envejecidos, la inhibición de SLC25A1 redujo la accesibilidad de regiones del ADN vinculadas con el SASP, atenuó la inflamación y mejoró indicadores de salud general. Eso no equivale a demostrar un tratamiento listo para personas, pero sí sugiere que parte de la inflamación del envejecimiento podría modularse sin necesidad de eliminar por completo todas las células senescentes.
Ese matiz importa porque el campo lleva años discutiendo si conviene destruir estas células o controlar solo sus efectos más dañinos. Si algunas cumplen funciones útiles según el tejido o el momento biológico, una intervención más selectiva podría ser preferible a una limpieza indiscriminada. Este trabajo fortalece justamente esa idea: atacar el soporte metabólico de la inflamación, en vez de borrar toda la célula, podría ofrecer una vía más precisa.
También hay límites claros. Los resultados principales provienen de experimentos en células y en ratones, y una vía metabólica que parece atractiva en un contexto podría cumplir otras funciones importantes en tejidos sanos. Falta saber cuánto de este mecanismo se conserva en personas, qué efectos secundarios tendría bloquearlo a largo plazo y en qué enfermedades valdría la pena intentarlo. Aún así, el estudio aporta una pieza concreta para entender por qué el envejecimiento y la inflamación suelen avanzar juntos y dónde podría intentarse intervenir.
Mitochondrial metabolism and epigenetic crosstalk drive SASP · Nature
Ciencias.uy / MiniMax image-01 · Imagen generada con MiniMax image-01 para Ciencias.uy; uso editorial no comercial; CC BY 4.0 · Fuente de imagen
Martini, H., Birch, J., Marques, F. D. M., Victorelli, S., Lagnado, A. B., Pirius, N., Franco, A. C., Lee, G., Han, Y., Rowsey, J. L., Ismail, W. M., Mazzone, A., Espe, T. M., Hitosugi, T., Li, Y., Washington, A. M., Havas, A., Murad, R., Lei, X., et al. (2026). Mitochondrial metabolism and epigenetic crosstalk drive SASP. Nature. https://doi.org/10.1038/s41586-026-10791-2
Relacionadas por categoría
Ver masLas bacterias de la piel ayudan a algunas ranas a resistir un hongo letal
Un experimento con ranas neotropicales indica que parte de su microbioma cutáneo puede limitar la infección por el hongo quítrido, una amenaza global para los anfibios.
Los cíclidos aceleran el recambio de dientes cuando pierden piezas
Un experimento con cíclidos del lago Malawi mostró que la pérdida de dientes acelera su sustitución y permitió seguir los cambios celulares que acompañan ese proceso.
Dos nuevas arañas marinas ayudan a completar el mapa de biodiversidad del mar de Salish
Un estudio describió dos especies nuevas de arañas marinas y aclaró cómo reconocer siete especies costeras del mar de Salish.
Más de la misma fuente
Ver masUna enzima diseñada abre una ruta más directa para fabricar moléculas usadas en investigación farmacéutica
Una hemoproteína evolucionada produjo oxazolidinonas quirales desde alquenos simples, un avance metodológico para construir moléculas complejas con mayor selectividad.
Nanopartículas sensibles a la luz activan señales visuales en retinas degeneradas de ratones
Un estudio preclínico probó partículas inyectables que responden a la luz y activaron señales visuales en ratones con degeneración retiniana avanzada.
Una IA propone rutas de síntesis química más cercanas al criterio de especialistas
RetroChimera combinó dos modelos para planificar cómo fabricar moléculas complejas y fue mejor valorado por químicos que otras herramientas en pruebas fuera de sus datos conocidos.
Más del mismo autor
Ver masUn biorreactor sólido acerca mejor el metano a las bacterias
Unos andamios impresos en 3D mejoraron la conversión de metano en succinato en pruebas de laboratorio al evitar una barrera habitual de los reactores líquidos.
Así se degradan los escudos térmicos durante la reentrada
Imágenes de rayos X y análisis computacional muestran cómo cambia por dentro un material que se sacrifica para proteger naves durante la reentrada.
Un programa de reparación del intestino puede ayudar al cáncer colorrectal a diseminarse
Experimentos con organoides, ratones y datos de pacientes muestran cómo un programa normal de reparación puede facilitar la llegada de células tumorales al hígado.