Cambios en la corteza cerebral aparecieron años antes del amiloide detectable
Un seguimiento con resonancias y PET detectó cambios sutiles en la corteza de personas que más tarde acumularon amiloide, sin que eso constituya un diagnóstico individual.
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Un seguimiento con resonancias y PET detectó cambios sutiles en la corteza de personas que más tarde acumularon amiloide, sin que eso constituya un diagnóstico individual.
Un método que combina microscopía Raman y datos de actividad genética detectó huellas de células senescentes en pulmón y piel de ratones sin dañar las muestras.
Un seguimiento de 3.119 personas mayores indica que combinar biomarcadores de alzhéimer y evolución cognitiva estima mejor el riesgo de demencia que mirar cada señal por separado.
Un estudio en ratonas viejas halló que la semaglutida mejoró varias funciones fisiológicas y extendió la vida, con efectos que en parte se parecieron a la restricción calórica.
Un estudio longitudinal sugiere que un programa de dibujo compartido modifica la sincronía cerebral entre personas de diferentes edades y entre pares jóvenes, con vínculos a la soledad.
Un análisis de más de 20 millones de células en ratones halló cambios coordinados por etapas en distintos tejidos, una pista de que envejecer no sería solo acumular daño al azar.
Un estudio en ratones sugiere que una mutación frecuente en cáncer de hígado no prospera en tejido sano, pero sí empieza a expandirse cuando el órgano envejece o sufre daño crónico.
Dos estudios en Nature sugieren que un timo mejor conservado en la adultez se relaciona con menor mortalidad y con mejores resultados en pacientes tratados con inmunoterapia.
Un estudio en levaduras mostró que modificar cómo se conecta AMPK con la síntesis de grasas puede evitar buena parte del deterioro funcional que suele acompañar al envejecimiento celular.
Un estudio en Nature identificó una vía metabólica en mitocondrias que ayuda a activar la inflamación de células envejecidas y mejoró indicadores de salud en ratones al bloquearla.
Un estudio en Drosophila encontró que la diversidad de linajes de células madre intestinales empieza a reducirse temprano en la vida adulta, antes de los signos más visibles del envejecimiento.
Un estudio mostró que transferir a ratones un gen de la rata topo desnuda aumentó una forma protectora de ácido hialurónico, redujo inflamación y tumores, y extendió modestamente su vida.
Un estudio en moscas halló que la proteína Sex-lethal, conocida por su papel en la determinación sexual, también ayuda a que ciertas neuronas mantengan la producción de moléculas clave para fabricar proteínas.
Un experimento en ratones halló que restaurar bacterias intestinales de la juventud redujo daño hepático, frenó señales de envejecimiento y evitó tumores de hígado en el grupo tratado.
Un estudio en Drosophila siguió durante semanas el destino de células madre intestinales y encontró que, con la edad, cada vez menos linajes sostienen el tejido, mientras otros desaparecen temprano.
Un estudio en perros mayores sugiere que un paso más corto podría ser una señal temprana de deterioro cognitivo, una pista que ayudaría a detectar antes la llamada demencia canina.
Un estudio en Nature Communications combinó datos de campo, mariposarios y experimentos para mostrar que las Heliconius viven más que otras mariposas emparentadas y además envejecen más despacio.
Un estudio con más de 40.000 personas halló que la edad y los problemas metabólicos dejan huellas distintas en el cerebro, una pista relevante para entender mejor qué significa envejecer con salud.
Un estudio en Science mostró que bloquear 15-PGDH regeneró cartílago en ratones viejos y redujo la artrosis tras lesiones de rodilla. En tejido humano hubo señales iniciales, pero faltan ensayos clínicos.
Un estudio halló mutaciones típicas de cánceres de la sangre en células inmunes de cerebros con Alzheimer, una pista que podría abrir nuevas vías de diagnóstico.
Estudios que siguieron recuerdos en conversaciones y pensamientos cotidianos sugieren que el envejecimiento no borra la memoria autobiográfica tanto como indican algunas pruebas de laboratorio.
Una revisión científica sostiene que las células senescentes no actúan siempre como una amenaza: algunas también podrían cumplir funciones útiles en reparación tisular y equilibrio del organismo.
Un estudio en ratones sugiere que ciertos linfocitos T CD8+ en la sangre contribuyen al deterioro cognitivo asociado a la edad y que bloquearlos podría mejorar la memoria.
Un trabajo preclínico halló que corregir la hiperactividad de los lisosomas puede restaurar funciones juveniles en células madre sanguíneas envejecidas de ratones.
Científicos de UC San Francisco descubrieron que los fibroblastos pulmonares envejecidos pueden activar una respuesta inflamatoria excesiva que convierte incluso infecciones leves en condiciones graves.
Científicos de UC San Francisco identificaron la proteína FTL1 como conductora del envejecimiento cerebral. En ratones, reducir sus niveles revirtió el deterioro de memoria.