Un biorreactor sólido acerca mejor el metano a las bacterias
Unos andamios impresos en 3D mejoraron la conversión de metano en succinato en pruebas de laboratorio al evitar una barrera habitual de los reactores líquidos.
Aplicaciones tecnológicas de sistemas biológicos, edición génica y bioingeniería.
Unos andamios impresos en 3D mejoraron la conversión de metano en succinato en pruebas de laboratorio al evitar una barrera habitual de los reactores líquidos.
Una técnica combina el color con el tiempo que dura el brillo de cada marcador para identificar hasta ocho proteínas en células y tejidos en un solo paso.
Un estudio en ratones muestra que ciertas defensas inmunitarias pueden impedir que los fagos alcancen bacterias y acelerar su eliminación del organismo.
Una bacteria habitual del intestino de las abejas fue modificada para delatar dónde queda disponible un azúcar del polen y mostrar que la microbiota vive en microambientes muy distintos.
Un equipo obtuvo con bacterias polímeros adhesivos a partir de glucosa y los probó frente a un pegamento comercial. El resultado aún es de laboratorio.
Una arquea marina mantiene activa una enzima capaz de transformar nitrógeno atmosférico en amoníaco a temperaturas cercanas a 92 °C. El estudio ayuda a observar mejor un proceso esencial para la vida.
Un estudio en eLife redujo de 35 a 7 los componentes centrales de una reacción sin células para fabricar proteínas de bacterias, sin perder eficiencia en las pruebas realizadas.
Investigadores japoneses desarrollaron AF3-ReD, una técnica que añade una fuerza repulsiva a AlphaFold3 para predecir múltiples estados conformacionales de proteínas, útil para el diseño de medicamentos.
Un estudio identificó bacterias capaces de reducir el avance de una enfermedad importante del tomate y, al mismo tiempo, estimular el crecimiento de la planta.
Un estudio en Nature Communications logró generar pequeños tejidos bovinos con músculo, neuronas y redes vasculares primitivas, un avance útil para investigar cómo fabricar cortes cultivados más complejos.
Un estudio muestra que la ARN polimerasa de E. coli puede transcribir con precisión un alfabeto genético sintético de ocho letras, un paso importante para ampliar el lenguaje del ADN.
Un estudio en Nature Communications describe TEMPO, una plataforma CRISPR de un solo tubo que detecta material genético con sensibilidad comparable a la de laboratorio en media hora.
Un estudio en PLOS Biology propone usar pequeñas recombinasas como señal para descubrir sistemas con los que las bacterias se defienden de los fagos, incluso en genomas y metagenomas poco explorados.
Un estudio en Nature Nanotechnology mostró nanoporos sintéticos capaces de distinguir proteínas vinculadas al párkinson y la ELA, y de seguir cómo empiezan a agruparse en formas potencialmente tóxicas.
Una plataforma robótica permite ensayar códigos genéticos alternativos en sistemas libres de células y probar cómo incorporar aminoácidos no habituales sin modificar organismos completos.
La plataforma Malva permite rastrear secuencias, mutaciones y señales de patógenos en datos crudos de célula única sin depender de referencias previas ni descargar millones de archivos.
Un estudio en Advanced Materials mostró que nanoantenas junto a proteínas fluorescentes hacen que células vivas emitan señales hasta seis veces más brillantes.
Un equipo del MIT presentó una herramienta de inteligencia artificial que mejora el diseño de proteínas nuevas al dejar de medir su éxito por cuánto se parecen a las que ya existen en la naturaleza.
Un benchmark internacional con validación experimental ciega mostró que algunas IAs ya pueden proponer anticuerpos prometedores, aunque su desempeño todavía es muy irregular.
Un equipo de la Universidad de Tampere desarrolló una plataforma de hidrogeles activada con luz azul y vitamina B2 que ayuda a construir modelos de tejido más realistas para estudiar enfermedades y probar fármacos.
Un estudio encontró genes de las células humanas que pueden reducir la eficacia de la edición genética. Al bloquear algunos de ellos, los investigadores lograron mejorar varias veces el rendimiento de estas herramientas.
Un estudio en Advanced Science expandió la diversidad conocida de las mixobacterias y encontró señales de miles de familias de genes con potencial para producir compuestos bioactivos todavía no descritos.
Un estudio en Science mostró que modelos de lenguaje genómico pueden diseñar virus que infectan bacterias y abrir una nueva vía para desarrollar terapias más adaptables frente a patógenos resistentes.
Un método no destructivo permite extraer ADN de pergaminos históricos y sumar información biológica a lo que ya cuentan sus textos, materiales y huellas de uso.
Un estudio en Frontiers in Plant Science logró que plantas de tabaco y lechuga fabriquen mioglobina, una proteína clave del músculo, y abre una vía para mejorar color, sabor y hierro en alimentos alternativos.
Investigadores citados por Phys.org desarrollaron un método de inteligencia artificial que propone moléculas por su efecto sobre tipos celulares concretos, en vez de partir de una única diana molecular.
Un estudio mostró que unas fibras de hidrogel que dispersan la luz dentro del cultivo pueden aumentar varias veces la producción de biomasa de algas y mejorar el aprovechamiento de la energía solar.
Un estudio en Nature presentó un método que recorta y relee péptidos en un nanoporo para identificar mutaciones y modificaciones con resolución de un solo aminoácido.
Un sistema de inteligencia artificial logró rediseñar proteínas existentes, hacerlas más cortas o más largas y conservar rasgos clave de su estructura y actividad.
Un estudio en Nature Biotechnology mostró una forma de insertar secuencias genéticas largas en tabaco y arroz sin recurrir a cortes directos del ADN, uno de los grandes obstáculos de la ingeniería vegetal.
Un equipo diseñó proteínas sintéticas con IA que se unen a tintes fluorescentes y permiten seguir varias proteínas a la vez en células vivas.
Un estudio reconstruyó en una planta de laboratorio las rutas para fabricar cinco compuestos psicodélicos de origen vegetal, fúngico y animal.
Un manuscrito difundido por Quanta y Biotic describe una célula sintética armada con componentes no vivos que consiguió crecer, replicar su genoma y dividirse en condiciones de laboratorio.
Un trabajo en Nature Chemical Biology mostró cómo proteínas sintéticas sin función previa pueden transformarse en enzimas activas, un paso importante para diseñar catalizadores a medida.
Un estudio probó algoritmos sobre escáneres 3D y logró detectar caballitos de mar secos, aletas de tiburón y pepinos de mar ocultos en equipaje con alta precisión.
Un modelo de inteligencia artificial llamado Void-X aprendió a reconstruir el encaje entre proteínas a escala atómica, una capacidad que podría ayudar a diseñar mejores fármacos y biomoléculas.
Un estudio en Nature mostró que una proteína diseñada con inteligencia artificial puede autoensamblarse en cápsulas parecidas a virus, una plataforma prometedora para vacunas y entrega de fármacos.
Un equipo desarrolló una forma de identificar aptámeros en pocos días en vez de meses, un avance que podría acelerar herramientas de diagnóstico y futuras terapias.
Un equipo desarrolló una plataforma que estudia proteínas virales en un entorno más parecido al real y mostró detalles clave para el diseño de vacunas contra VIH y ébola.
Un estudio en Nature Biotechnology presentó una plataforma que combina apagado génico, edición precisa y reordenamientos cromosómicos para apilar rasgos en arroz, maíz y trigo.
Un estudio en Biomimetics mostró que el acido tanico puede multiplicar por más de cinco la firmeza de un hidrogel de carragenano y ajustar su adhesión y degradación.