La rata topo desnuda es uno de los animales favoritos de la biología del envejecimiento porque vive muchísimo más que otros roedores de tamaño parecido y, además, parece resistir mejor enfermedades que suelen acompañar la edad. Un estudio publicado en Nature mostró que parte de esa ventaja biológica puede trasladarse, al menos en parte, a otro mamífero: ratones modificados para producir una versión de un gen de la rata topo desnuda vivieron un poco más y llegaron a la vejez con mejor salud.
La clave del trabajo fue una sustancia llamada ácido hialurónico de alto peso molecular, una forma especialmente grande de una molécula que ayuda a dar soporte a los tejidos. Las ratas topo desnudas tienen alrededor de diez veces más de esa sustancia que los ratones y los humanos, y trabajos previos del mismo grupo ya habían sugerido que podía ayudar a explicar su resistencia al cáncer. Para poner a prueba esa idea, los investigadores introdujeron en ratones la versión de la rata topo desnuda del gen Has2, que favorece la producción de ese ácido hialurónico.
Los animales modificados acumularon más de esta molécula en varios tejidos y mostraron señales de protección frente a tumores espontáneos y frente a cáncer de piel inducido químicamente. También conservaron un intestino más sano y presentaron menos inflamación en distintos órganos a medida que envejecían. Ese punto importa porque la inflamación crónica es una de las marcas biológicas más asociadas al deterioro con la edad.
El efecto sobre la supervivencia fue moderado, no espectacular: la vida media de los ratones aumentó cerca de un 4,4%. Pero el valor del resultado no está solo en ese porcentaje. El estudio funciona como una prueba de principio de que un mecanismo de longevidad que evolucionó en otra especie puede seguir siendo útil cuando se traslada a un mamífero distinto. En vez de buscar una “molécula milagrosa”, el trabajo apunta a rutas biológicas concretas que podrían estudiarse para retrasar algunas formas de daño asociadas al envejecimiento.
El hallazgo también ayuda a entender por qué la rata topo desnuda intriga tanto a los científicos. Estos roedores pueden vivir hasta unos 41 años, una cifra extraordinaria para un animal de su tamaño. Además de su longevidad, muestran una resistencia poco común a cáncer, artritis, problemas cardiovasculares y otros trastornos que en otros mamíferos tienden a acumularse con el paso del tiempo. Comparar su biología con la de especies más habituales de laboratorio permite buscar defensas naturales que quizá no sean exclusivas de una sola rama evolutiva.
Eso no significa que la transferencia de este gen esté cerca de convertirse en un tratamiento para personas. El estudio se hizo en ratones modificados genéticamente y todavía no resuelve con precisión cómo actúa el ácido hialurónico de alto peso molecular en todos los tejidos ni qué riesgos tendría intentar aumentar su producción en humanos. Tampoco demuestra que un único mecanismo explique por sí solo la longevidad excepcional de la rata topo desnuda, que probablemente depende de varias defensas biológicas combinadas.
Aún con esas cautelas, el trabajo deja una pregunta relevante para la medicina del envejecimiento: si algunas especies ya desarrollaron maneras naturales de limitar la inflamación y el daño celular durante décadas, ¿hasta qué punto esos mecanismos pueden inspirar estrategias para mejorar la salud en la vejez? Este estudio no ofrece una receta para vivir más, pero sí una pista concreta sobre cómo la evolución puede convertirse en un laboratorio útil para entender mejor por qué envejecemos.
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Zhang, Z., Tian, X., Lu, J. Y., Boit, K., Ablaeva, J., Zakusilo, F. T., Emmrich, S., Firsanov, D., Rydkina, E., Biashad, S. A., Lu, Q., Tyshkovskiy, A., Gladyshev, V. N., Horvath, S., Seluanov, A., & Gorbunova, V. (2023). Increased hyaluronan by naked mole-rat Has2 improves healthspan in mice. Nature, 621(7977), 196-205. https://doi.org/10.1038/s41586-023-06463-0
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