Vivir a más de 6.700 metros de altura, en cumbres donde el frío puede ser brutal y el oxígeno escasea, parece una receta poco compatible con la vida de un mamífero pequeño. Sin embargo, un estudio publicado en Science muestra que el ratón andino de orejas foliadas no solo llega hasta esas alturas: también ajustó su cuerpo para seguir produciendo calor y sostener su metabolismo en condiciones extremas.
La especie, Phyllotis vaccarum, ya había llamado la atención por aparecer en volcanes de los Andes mucho más arriba de lo que se consideraba habitable para mamíferos. Para entender cómo lo logra, un equipo comparó animales capturados a distintas elevaciones, desde zonas cercanas al nivel del mar hasta poblaciones de alta montaña. Luego los expuso a cámaras que reproducían el frío y la baja disponibilidad de oxígeno de las cumbres y midió cómo respondían.
La diferencia principal apareció en la capacidad de mantener el gasto energético cuando el ambiente se vuelve hostil. Los ratones de gran altura consumieron oxígeno a un ritmo mayor que los de tierras bajas en esas pruebas, una señal de que pueden sostener mejor la producción de calor. En animales tan pequeños, conservar temperatura corporal no es un detalle: si ese equilibrio falla, el resto del organismo también empieza a colapsar.
El estudio sugiere que buena parte de esa ventaja está en los músculos y en la manera en que sus células administran la energía. Los investigadores encontraron señales de que los músculos que tiran del temblor térmico, una de las formas más rápidas de generar calor, están mejor preparados para trabajar en aire enrarecido. También observaron cambios en las mitocondrias, las estructuras celulares que convierten oxígeno y nutrientes en energía utilizable, de modo que los procesos dependientes de oxígeno seguirían funcionando con más eficiencia.
No sería la única adaptación. Los análisis metabólicos y genéticos apuntan a que estos ratones usan mejor las grasas como combustible y quizá también manejan de otra manera el dióxido de carbono en sangre, algo que podría ayudar a tolerar una respiración acelerada en altura sin descompensarse con tanta facilidad. En un ambiente donde el aire ofrece menos oxígeno y cada pérdida de calor cuesta caro, esas pequeñas ventajas pueden sumarse hasta volverse decisivas.
La importancia del hallazgo va más allá de la curiosidad por un mamífero récord. Muestra que la adaptación a ambientes extremos no depende de una sola solución milagrosa, sino de varios ajustes coordinados entre músculos, metabolismo y fisiología respiratoria. También amplía la idea de qué tan lejos puede llegar la evolución cuando una especie enfrenta al mismo tiempo frío, hipoxia y escasez de alimento.
Conviene, de todos modos, no exagerar lo que el trabajo prueba. El estudio compara poblaciones de una sola especie y ayuda a explicar cómo resiste este ratón en particular, pero no significa que cualquier mamífero pueda hacer algo parecido ni que ya se conozcan todos los mecanismos involucrados. Aún con esos límites, la investigación aporta una imagen más precisa de cómo la vida animal puede abrirse paso en lugares que hasta hace poco parecían quedar fuera de sus posibilidades.
Summit living isn't a problem for this tiny mouse · Science News
Science News · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Liphardt, S., Bautista, N. M., Quiroga-Carmona, M., Herrera, N. D., Blumer, L. M., Opazo, J. C., Hoffmann, F. G., Saleem, R., et al. (2026). Adaptation across an extreme elevational gradient in Andean leaf-eared mice, the world’s highest-dwelling mammal. Science, 393(6807). https://doi.org/10.1126/science.aec8347
Relacionadas por categoría
Ver masLas bacterias de la piel ayudan a algunas ranas a resistir un hongo letal
Un experimento con ranas neotropicales indica que parte de su microbioma cutáneo puede limitar la infección por el hongo quítrido, una amenaza global para los anfibios.
Los cíclidos aceleran el recambio de dientes cuando pierden piezas
Un experimento con cíclidos del lago Malawi mostró que la pérdida de dientes acelera su sustitución y permitió seguir los cambios celulares que acompañan ese proceso.
Dos nuevas arañas marinas ayudan a completar el mapa de biodiversidad del mar de Salish
Un estudio describió dos especies nuevas de arañas marinas y aclaró cómo reconocer siete especies costeras del mar de Salish.
Más de la misma fuente
Ver masCambios en la corteza cerebral aparecieron años antes del amiloide detectable
Un seguimiento con resonancias y PET detectó cambios sutiles en la corteza de personas que más tarde acumularon amiloide, sin que eso constituya un diagnóstico individual.
Una señal de radio abre una ventana al magnetismo de un exoplaneta
Un equipo detectó ráfagas de radio en Beta Pictoris b y las interpreta como auroras; la señal permitiría estimar, por primera vez, el campo magnético de un exoplaneta.
La menopausia mostró un patrón distinto de cambio estructural cerebral
Un estudio longitudinal comparó resonancias de pubertad, embarazo y menopausia. En esta última transición no detectó una aceleración de la pérdida de materia gris cortical.
Más del mismo autor
Ver masUn biorreactor sólido acerca mejor el metano a las bacterias
Unos andamios impresos en 3D mejoraron la conversión de metano en succinato en pruebas de laboratorio al evitar una barrera habitual de los reactores líquidos.
Así se degradan los escudos térmicos durante la reentrada
Imágenes de rayos X y análisis computacional muestran cómo cambia por dentro un material que se sacrifica para proteger naves durante la reentrada.
Un programa de reparación del intestino puede ayudar al cáncer colorrectal a diseminarse
Experimentos con organoides, ratones y datos de pacientes muestran cómo un programa normal de reparación puede facilitar la llegada de células tumorales al hígado.