Las plantas con flores no esperaron a la desaparición de los dinosaurios para empezar a formar relaciones complejas con animales. Un estudio publicado en Science sugiere que, hace unos 74,6 millones de años, muchas ya producían frutos carnosos capaces de atraer vertebrados que después dispersaban sus semillas. La idea cambia una imagen bastante extendida: que durante el Cretácico tardío estas plantas dependían sobre todo del viento y que recién después de la gran extinción se volvieron protagonistas de bosques densos y llenos de frutos.
La evidencia viene de 450 fósiles de diásporas, es decir, estructuras de dispersión que incluyen semillas y frutos, hallados en una capa de ceniza volcánica de la formación Jose Creek, en Nuevo México. El equipo identificó casi 80 tipos morfológicos distintos. Algunos fósiles tenían alas, una forma típica de la dispersión por viento, pero más de un tercio eran carnosos, comparables a bayas, y los más grandes alcanzaban el tamaño aproximado de un dátil pequeño. Para los autores, esa mezcla de formas indica que la flora ya había desarrollado varias estrategias de dispersión al mismo tiempo.
Lo más llamativo es lo que esos frutos implican sobre el ecosistema. En la actualidad, frutos carnosos como bayas o drupas suelen estar ligados a animales que los comen y transportan las semillas antes de descartarlas o expulsarlas. El nuevo trabajo plantea que algo parecido ya ocurría en esos bosques tropicales del Cretácico tardío. Los candidatos no serían aves modernas o mamíferos recientes, sino vertebrados de aquella época, entre ellos pequeños mamíferos extintos, algunos reptiles voladores y posiblemente dinosaurios que ya consumían partes de otras plantas con semillas.
El hallazgo importa porque adelanta la diversificación ecológica de las angiospermas. Si estas plantas ya invertían en frutos más grandes y especializados antes de la extinción de fines del Cretácico, entonces la reorganización posterior de los bosques no habría sido un comienzo desde cero, sino la expansión de estrategias que ya estaban en marcha. En otras palabras, la interacción entre plantas con flores y animales dispersores podría haberse vuelto importante mucho antes de lo que se pensaba para la historia de los bosques modernos.
Eso no significa que ahora se pueda afirmar exactamente qué dinosaurio comía qué fruto. La evidencia sigue siendo indirecta: los fósiles muestran qué tipos de diásporas existían y permiten compararlas con estructuras actuales, pero no conservan la escena completa de la dispersión. También se trata de un solo yacimiento, aunque extraordinariamente rico, de modo que todavía falta comprobar si el mismo patrón aparece en otros bosques del Cretácico tardío. Aún así, el estudio ofrece una pista poderosa de que la historia evolutiva de las plantas con flores y los animales que movían sus semillas empezó a entrelazarse mucho antes del mundo posterior al asteroide.
Ancient flowering plants may have used dinosaurs to spread their seeds · Science News
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Lee, J., Contreras, D. L., Saulsbury, J. G., Upchurch, G. R., & Looy, C. V. (2026). Diversification of angiosperm reproductive strategies predated the end-Cretaceous extinction. Science, 392(6805), 1380-1383. https://doi.org/10.1126/science.adw9457
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