Usar cigarrillos electrónicos después de dejar de fumar se asoció con más riesgo de cáncer de pulmón

Un estudio en más de 4,5 millones de adultos en Corea del Sur halló que quienes usaban cigarrillos electrónicos después de dejar el tabaco tenían más riesgo de cáncer de pulmón que quienes abandonaban por completo.

Por Redacción Ciencias.UY 14 de junio de 2026 a las 18:45 4 min de lectura
Imagen: www.nature.com Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Persona sostiene un cigarrillo electrónico junto a una nube de vapor

Dejar de fumar sigue siendo una de las medidas más efectivas para reducir el riesgo de cáncer de pulmón, pero un estudio masivo sugiere que reemplazar el cigarrillo tradicional por cigarrillos electrónicos podría recortar parte de ese beneficio. En una cohorte de más de 4,5 millones de adultos con antecedentes de tabaquismo en Corea del Sur, quienes usaban vapeadores después de dejar el tabaco mostraron más riesgo de desarrollar cáncer de pulmón que quienes abandonaban por completo.

El trabajo, publicado en Nature Medicine y destacado por Nature, analizó registros del programa nacional coreano de controles de salud. Los investigadores clasificaron a los participantes según su historia de tabaquismo, si habían dejado de fumar hacía poco o hacía más tiempo y si usaban cigarrillos electrónicos a diario al inicio del seguimiento. Luego observaron qué ocurría hasta fines de 2023 con dos desenlaces concretos: nuevos diagnósticos de cáncer de pulmón y muertes atribuidas a ese cáncer.

Durante más de 24 millones de años-persona de seguimiento, el estudio registró 35.887 casos de cáncer de pulmón y 12.807 muertes por esa causa. Frente al grupo que había dejado completamente el cigarrillo convencional, el uso de cigarrillos electrónicos después de abandonar el tabaco se asoció con un mayor riesgo tanto de incidencia como de mortalidad. La señal apareció tanto entre quienes habían dejado de fumar hacía menos tiempo como entre quienes llevaban más años sin tabaco, y fue más marcada en el subgrupo considerado de mayor riesgo.

Ese resultado no significa que el estudio haya demostrado por sí solo una relación causal directa. Se trata de un análisis retrospectivo basado en registros de salud y conducta declarada, de modo que siempre puede haber factores que influyan en parte de la diferencia observada. Además, la comparación central no fue entre vapear y seguir fumando, sino entre vapear después de dejar el cigarrillo y dejarlo por completo. Esa distinción importa porque el trabajo no autoriza a simplificar el mensaje como si todas las formas de consumo tuvieran el mismo riesgo.

Lo que sí refuerza la investigación es una idea de salud pública más precisa: pasar del cigarrillo convencional al electrónico no necesariamente equivale a una cesación completa desde el punto de vista del riesgo de cáncer de pulmón. Para las personas que intentan abandonar el tabaco, el hallazgo sugiere que el objetivo más protector seguiría siendo dejar por completo tanto el cigarrillo tradicional como el electrónico, aunque harán falta más estudios en otras poblaciones para entender hasta qué punto este patrón se repite fuera de Corea del Sur.

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Cita original

Kim, Y. W., Park, E. J., Kwak, K. I., Yoon, T. H., Kang, H.-R., Joo, D.-H., Lee, Y. J., Park, J. S., Lee, J. H., & Lee, C.-T. (2026). Electronic cigarette use after smoking cessation and lung cancer risk. Nature Medicine. https://doi.org/10.1038/s41591-026-04469-5

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