Los terremotos lentos no rompen el suelo en segundos como un sismo convencional. Liberan energía durante días, semanas o incluso meses, muchas veces a gran profundidad y sin causar un sacudón claro en la superficie. Justamente por eso siguen siendo uno de los fenómenos más difíciles de explicar de la sismología moderna.
Un estudio publicado en Geology propone ahora un mecanismo concreto para ayudar a entenderlos. La idea central es que ciertos minerales hidratados enterrados en zonas de subducción no liberan agua de forma continua cuando cambian con la temperatura y la presión, sino en pulsos. Esos episodios intermitentes de deshidratación podrían alterar el estado mecánico de las rocas vecinas y favorecer deslizamientos lentos a lo largo de fallas profundas.
El trabajo se concentró en un mineral llamado lawsonita, conocido por almacenar agua dentro de su estructura. Según los autores, cuando este tipo de minerales se descompone durante el metamorfismo, la reacción consume mucha energía y frena temporalmente el aumento de temperatura de la roca. Eso hace que la liberación de fluidos no avance como un goteo parejo, sino como una secuencia escalonada: períodos de acumulación más lenta seguidos por etapas más rápidas.
Esa diferencia importa porque el agua cambia la forma en que las rocas resisten la deformación. Si los fluidos se acumulan y circulan en materiales con permeabilidad desigual, puede crecer la presión interna, abrir grietas y facilitar deslizamientos en distintas escalas. Para los autores, ese patrón encaja con la duración y la distribución espacial observadas en muchos terremotos lentos.
El hallazgo también conecta dos procesos que a menudo se estudian por separado: el ciclo profundo del agua dentro de la Tierra y la liberación pausada de energía en los márgenes tectónicos. Entender mejor ese vínculo puede ayudar a interpretar por qué algunas zonas de subducción producen episodios repetidos de deslizamiento lento mientras otras parecen comportarse de otra manera.
De todos modos, el trabajo no equivale a una explicación definitiva para todos los terremotos lentos. Se apoya en un caso mineral concreto y en un modelo de cómo progresa la deshidratación, no en una observación directa del proceso dentro de una falla activa. Aún así, ofrece una pista física clara: en las profundidades de la corteza, el momento en que una roca libera agua podría ser tan importante como la cantidad que libera.
Ciencias.uy / MiniMax image-01 · Imagen generada con MiniMax image-01 para Ciencias.uy; uso editorial no comercial; CC BY 4.0 · Fuente de imagen
Chapman, T., Piazolo, S., Clarke, G., Hansen, L., & Carpenter, M. (2026). Punctuated energetics of dehydration contributes to slow earthquake phenomena. Geology. https://doi.org/10.1130/G54149.1
Relacionadas por categoría
Ver masNISAR siguió desde el espacio el avance de lava en un volcán de Kamchatka
Una secuencia de 17 observaciones de radar mostró cómo la lava ocupó y desbordó cráteres del volcán Krasheninnikov, en una zona remota de Rusia.
Los pequeños crustáceos que ayudan a mover la arena en playas de California
Un experimento de campo cuantificó cuánta arena remueven unos pequeños anfípodos y mostró que su actividad puede influir en el funcionamiento físico de las playas.
Qué revela un leve abombamiento sobre el magma bajo un volcán de Tanzania
Mediciones milimétricas del terreno apuntan a una intrusión de magma poco profunda bajo el Ol Doinyo Lengai, sin que el episodio terminara en erupción.
Más de la misma fuente
Ver masUn biorreactor sólido acerca mejor el metano a las bacterias
Unos andamios impresos en 3D mejoraron la conversión de metano en succinato en pruebas de laboratorio al evitar una barrera habitual de los reactores líquidos.
Las bacterias de la piel ayudan a algunas ranas a resistir un hongo letal
Un experimento con ranas neotropicales indica que parte de su microbioma cutáneo puede limitar la infección por el hongo quítrido, una amenaza global para los anfibios.
JWST detecta metales alrededor de galaxias de los primeros tiempos del universo
Espectros de tres galaxias observadas por JWST muestran que su entorno ya contenía oxígeno, silicio y carbono cuando el universo tenía menos de 700 millones de años.
Más del mismo autor
Ver masUn biorreactor sólido acerca mejor el metano a las bacterias
Unos andamios impresos en 3D mejoraron la conversión de metano en succinato en pruebas de laboratorio al evitar una barrera habitual de los reactores líquidos.
Así se degradan los escudos térmicos durante la reentrada
Imágenes de rayos X y análisis computacional muestran cómo cambia por dentro un material que se sacrifica para proteger naves durante la reentrada.
Un programa de reparación del intestino puede ayudar al cáncer colorrectal a diseminarse
Experimentos con organoides, ratones y datos de pacientes muestran cómo un programa normal de reparación puede facilitar la llegada de células tumorales al hígado.