Una mutación mínima en ADN regulador hizo que ratones XX desarrollaran testículos

Un estudio mostró que un cambio de una sola letra en una región reguladora del ADN bastó para activar el programa masculino en ratones XX durante el desarrollo embrionario.

Por Redacción Ciencias.UY 26 de junio de 2026 a las 17:45 4 min de lectura
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Una sola letra cambiada en una región del ADN que no fabrica proteínas bastó para desviar el desarrollo sexual de ratones XX y llevarlos a formar testículos. El hallazgo, publicado en Nature Communications, refuerza una idea que viene ganando peso en genética: no hace falta alterar un gen completo para provocar un cambio biológico profundo; a veces alcanza con tocar un interruptor diminuto que controla cuándo se enciende.

Ese interruptor está cerca de Sox9, un gen clave para el desarrollo de los testículos. En los mamíferos, la formación de ovarios o testículos no depende solo de qué cromosomas sexuales tiene el embrión, sino también de una carrera muy precisa entre genes que activan una ruta y genes que frenan la otra. El equipo estudió una pequeña secuencia reguladora llamada Enh13 y generó en ratones dos mutaciones muy sutiles dentro de ella: una inserción de una base y una deleción de tres bases. En ambos casos, los animales XX nacieron con anatomía masculina externa e interna, aunque con testículos pequeños y sin espermatozoides, algo esperable por la ausencia de genes del cromosoma Y necesarios para la fertilidad.

Lo más interesante es que el efecto no surgió porque la mutación “creara” un gen nuevo, sino porque alteró el equilibrio de señales que normalmente mantienen apagado a Sox9 en las gónadas XX. Durante el desarrollo embrionario, las gónadas mutantes mostraron rasgos mixtos de ovario y testículo antes de inclinarse hacia la ruta masculina. Los análisis de expresión génica indicaron que esos tejidos empezaban a activar marcadores típicos de testículo mientras bajaban otros asociados con ovario. Según los autores, las mutaciones impidieron que ciertos factores reguladores reprimieran con eficacia a Sox9, lo que permitió que el gen superara el umbral necesario para activar su propio circuito y empujar la formación de testículos.

El resultado importa más allá de este caso concreto porque ayuda a entender por qué algunas variaciones en el ADN no codificante pueden tener consecuencias tan grandes como una mutación en un gen. También ofrece una pista relevante para estudiar diferencias del desarrollo sexual, un grupo de condiciones en las que el desarrollo de las gónadas o de los rasgos sexuales no sigue el patrón más frecuente. El trabajo sugiere que parte de esas diferencias podría originarse en cambios mínimos dentro de regiones reguladoras que durante años se consideraron menos decisivas que los genes mismos.

Eso no significa que un hallazgo en ratones pueda trasladarse de manera directa a las personas. La determinación sexual humana también depende de redes genéticas complejas y de tiempos del desarrollo que no son idénticos a los del modelo animal. Además, en este estudio los animales XX revertidos no fueron fértiles y el mecanismo se analizó en condiciones experimentales muy controladas. Aún así, la investigación deja una lección clara: en el genoma, los detalles importan. Un cambio diminuto en un fragmento de ADN que actúa como regulador puede ser suficiente para reescribir una decisión biológica fundamental.

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Cita original

Abberbock, E., Ridnik, M., Stévant, I., Weiss, R., Bamberger, C., Ziv Lhermann, S., Lubman, M., Yao, Y. M., Afek, A., Poulat, F., & Gonen, N. (2026). A single-nucleotide enhancer mutation overrides chromosomal sex to drive XX male development. Nature Communications, 17(1), Article 3186. https://doi.org/10.1038/s41467-026-71328-9

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