El LHC cierra una etapa tras 12 años y se prepara para su versión más potente

El mayor acelerador de partículas del mundo terminó sus colisiones de esta etapa después de acumular datos que llevaron al hallazgo del bosón de Higgs, más de 85 hadrones y unas 4500 publicaciones científicas.

Por Redacción Ciencias.UY 17 de junio de 2026 a las 12:45 4 min de lectura
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Sala de control y visualización de los cuatro grandes experimentos del LHC durante el cierre de su etapa actual de colisiones.

El Gran Colisionador de Hadrones, el LHC del CERN, terminó sus colisiones para física después de 12 años de funcionamiento en tres grandes etapas de observación. El cierre no marca el final de su historia, sino una pausa de cuatro años para una transformación ambiciosa: desde 2030, la máquina volverá a operar como HiLumi LHC, una versión capaz de producir y registrar muchos más datos que la actual.

La despedida de esta etapa deja cifras difíciles de igualar. Según el CERN, los experimentos ATLAS y CMS recibieron cada uno unas 54 millones de billones de colisiones entre protones, equivalentes a una luminosidad integrada de 540 femtobarn inversos. A eso se suman alrededor de 300.000 millones de colisiones de iones pesados, que sirvieron para estudiar estados extremos de la materia parecidos a los que existieron en los primeros instantes del Universo.

La contribución más célebre de este ciclo fue el descubrimiento del bosón de Higgs, la partícula asociada al mecanismo que da masa a otras partículas elementales. Pero el balance va mucho más allá: las colaboraciones del LHC identificaron más de 85 hadrones, afinaron mediciones clave con una precisión inédita y produjeron alrededor de 4500 artículos científicos revisados por pares. También buscaron señales de partículas nuevas, estudiaron la diferencia entre materia y antimateria y analizaron el plasma de quarks y gluones, una forma de materia extremadamente caliente y densa que ayuda a reconstruir cómo era el cosmos temprano.

Parte de la relevancia del LHC no está solo en lo que ya encontró, sino en el tipo de preguntas que dejó mejor planteadas. Cuanto más precisas son las mediciones, más difícil resulta para cualquier teoría alternativa esconderse detrás de la incertidumbre. Por eso, incluso cuando no aparece una partícula nueva, estos datos siguen siendo valiosos: estrechan el margen para las ideas que intentan explicar fenómenos todavía abiertos, como la materia oscura o ciertas asimetrías fundamentales del Universo.

La pausa que empieza ahora no será un simple descanso técnico. El objetivo del HiLumi LHC es aumentar de forma drástica la cantidad de colisiones útiles, de modo que los detectores puedan estudiar procesos muy raros con mucha más sensibilidad. Eso debería permitir examinar con más detalle las propiedades del Higgs y buscar señales sutiles de fenómenos que hasta ahora apenas asoman en el ruido estadístico.

Aunque las colisiones de esta fase ya terminaron, el trabajo científico no se detiene. Buena parte de los datos acumulados todavía seguirá analizándose durante años, y es posible que nuevos resultados salgan de registros ya obtenidos. En física de partículas, cerrar una etapa experimental no significa agotar su cosecha, sino abrir un período en el que la misma información puede responder preguntas que todavía no estaban formuladas con toda claridad.

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