Los brazos espirales más lejanos de la Vía Láctea podrían estar más lejos de lo que se creía

Un estudio con XMM-Newton y Chandra usó ecos de rayos X de explosiones remotas para medir de forma más directa la distancia a los brazos espirales externos de nuestra galaxia.

Por Redacción Ciencias.UY 02 de julio de 2026 a las 07:45 3 min de lectura
Imagen: esa.int Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Ilustración de la Vía Láctea vista desde arriba con los brazos espirales externos resaltados para comparar su posición estimada anterior y la revisada.

La forma exacta de la Vía Láctea sigue siendo más difícil de reconstruir de lo que podría parecer para una galaxia en la que vivimos. Desde dentro, el polvo interestelar tapa buena parte de la vista y obliga a inferir la posición de sus brazos espirales a partir de señales indirectas. Un nuevo estudio sugiere ahora que dos de los brazos más alejados del centro galáctico podrían estar hasta 10% más lejos de lo que indicaban los mapas más usados hasta ahora.

El trabajo combinó observaciones de los telescopios espaciales de rayos X XMM-Newton, de la Agencia Espacial Europea, y Chandra, de la NASA. En lugar de seguir estrellas o nubes de gas con métodos basados en la rotación de la galaxia, el equipo aprovechó un fenómeno más raro: ecos de rayos X generados por explosiones extremadamente energéticas ocurridas mucho más allá de la Vía Láctea, los estallidos de rayos gamma.

Cuando uno de esos estallidos cruza nuestra galaxia, parte de su radiación rebota en granos de polvo ubicados en nubes interestelares. Ese rebote produce anillos de rayos X que se expanden con el tiempo. Midiendo con precisión cómo crecen esos anillos, los investigadores pueden calcular a qué distancia están las nubes que dispersaron la luz. Como esas nubes se encuentran dentro de los brazos espirales, el método permite estimar de manera bastante directa dónde están esas estructuras.

Los autores analizaron tres estallidos de rayos gamma observados entre 2003 y 2022 y usaron sus ecos para medir distancias en el brazo de Perseo, el brazo Exterior y el brazo Exterior Escudo-Centauro. El brazo de Perseo coincidió bien con estimaciones previas, pero en los otros dos casos apareció una diferencia importante: ambos quedarían más lejos de lo que se pensaba. Puede parecer un ajuste menor, pero en astronomía pequeñas correcciones en distancia suelen modificar también cálculos sobre tamaño, masa y geometría de las estructuras galácticas.

El resultado también muestra el valor de usar una técnica geométrica en una zona donde otros métodos pierden precisión. Misiones como Gaia transformaron el mapa de la Vía Láctea al medir distancias estelares con enorme detalle, pero en las regiones más externas la incertidumbre crece. Los ecos de rayos X no reemplazan ese trabajo, aunque sí ofrecen una forma complementaria de poner a prueba el dibujo general de la galaxia justo donde más falta hace.

La cautela sigue siendo necesaria. El estudio se apoya en solo tres explosiones y en líneas de visión muy concretas, no en un relevamiento uniforme de toda la galaxia. Además, estos estallidos brillantes alineados con el plano galáctico son poco frecuentes, así que no será fácil repetir el método en muchos otros sectores. Aún así, la investigación aporta una referencia nueva y bastante precisa para una pregunta básica de la astronomía: dónde terminan realmente los grandes brazos de la galaxia en la que está la Tierra.

Imagen

esa.int · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen

Cita original

Vaia, B., Fornasiero, I., Tiengo, A., Bracco, A., Jelić, V., Bošnjak, Ž., Pintore, F., & Esposito, P. (2026). Accurate distances of the Galactic spiral arms from dust-scattered X-ray emission of gamma-ray bursts. Astronomy & Astrophysics, 710, A196. https://doi.org/10.1051/0004-6361/202557431

Relacionadas por categoría

Ver mas

Más de la misma fuente

Ver mas

Más del mismo autor

Ver mas