El 'blob frío' del Atlántico Norte refuerza la alarma sobre una corriente clave del clima

Un estudio atribuye el persistente "blob frío" al sur de Groenlandia a una menor llegada de calor por corrientes oceánicas, una señal preocupante sobre el debilitamiento de la AMOC.

Por Redacción Ciencias.UY 17 de junio de 2026 a las 02:45 4 min de lectura
Imagen: ScienceDaily Imagen contextual sobre la AMOC acompañante de un artículo fuente relacionado; atribución preservada Fuente de imagen
Vista satelital del Atlántico Norte usada para ilustrar cambios en la circulación oceánica de la región

Mientras casi todos los océanos del planeta acumulan calor, una zona al sur de Groenlandia e Islandia viene haciendo lo contrario desde hace más de un siglo. Ese contraste, conocido como “blob frío” del Atlántico Norte, se transformó en una de las señales más discutidas dentro de la ciencia del clima. Ahora, un estudio en Geophysical Research Letters suma una evidencia importante: la anomalía no parece explicarse por una mayor pérdida de calor hacia la atmósfera, sino por una menor llegada de calor desde el océano.

La pieza central de esa historia es la AMOC, la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico. No se trata de una sola corriente, sino de un sistema que empuja aguas cálidas hacia el norte en capas superficiales y devuelve aguas más frías y densas hacia el sur en profundidad. Ese intercambio ayuda a redistribuir energía entre los trópicos y el Atlántico Norte, y por eso influye sobre temperaturas, lluvias y nivel del mar en varias regiones.

Para entender qué alimenta el “blob frío”, el equipo reanalizó series de temperatura, contenido de calor y flujos de calor entre el océano y la atmósfera que cubren varias décadas. Si la mancha fría se debiera sobre todo a que el mar está liberando cada vez más calor al aire, esa fuga debería haber aumentado con el tiempo. Los datos mostraron lo contrario: en esa región la salida de calor hacia la atmósfera disminuyó, mientras la mayor pérdida de calor dentro de la columna de agua apareció en los primeros mil metros, justo donde actúa la rama superior de la AMOC. La interpretación de los autores es que el sistema está llevando menos calor hacia esa zona del Atlántico.

Eso no significa que un colapso de la circulación sea inminente ni que un solo indicador alcance para predecir el futuro climático. Pero sí refuerza la idea de que la AMOC se está debilitando, una posibilidad que preocupa porque puede alterar patrones de lluvia, enfriar algunas áreas del Atlántico Norte, elevar el nivel del mar en partes de la costa atlántica americana y amplificar extremos climáticos en otros lugares. En este caso, el valor del trabajo no está en un pronóstico espectacular, sino en aportar una explicación física más sólida para una anomalía que lleva años encendiendo alarmas.

También hay límites claros. La AMOC es un sistema enorme, variable y difícil de medir de manera directa, de modo que reconstruir sus cambios exige combinar observaciones, reanálisis y supuestos físicos. El nuevo estudio no resuelve por sí solo el debate sobre cuán rápido se debilita la circulación ni cuándo podrían aparecer umbrales más peligrosos. Aún así, ayuda a reducir una incertidumbre importante: si ese parche frío persiste en un mundo que se calienta, cada vez cuesta más verlo como una rareza pasajera y más como la huella de un cambio profundo en el transporte de calor del Atlántico.

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ScienceDaily · Imagen contextual sobre la AMOC acompañante de un artículo fuente relacionado; atribución preservada · Fuente de imagen

DOI del paper

10.1029/2025GL118383

Cita original

Rahmstorf, S., Jendrkowiak, J., Gou, R., Cheng, L., Ruiz-Angulo, A., & Bjornsson, H. (2026). Multidecadal Atlantic “Warming Hole” Heat Content Variations Are Caused by Ocean Heat Transport, Not by Surface Fluxes. Geophysical Research Letters, 53(11), e2025GL118383. https://doi.org/10.1029/2025GL118383

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