Durante décadas, científicos sospecharon que las tormentas podían producir pequeñas descargas eléctricas en las puntas de hojas y ramas. Ahora, un equipo logró registrarlas directamente en árboles reales durante una tormenta, algo que hasta ahora no se había confirmado fuera del laboratorio. El hallazgo aporta una pieza nueva para entender cómo interactúan la vegetación, la electricidad atmosférica y la química del aire.
Estas descargas, conocidas como descargas corona, aparecen cuando el campo eléctrico se concentra en estructuras finas y puntiagudas. En un árbol, eso puede ocurrir en hojas, agujas o ramas cuando una nube cargada altera fuertemente la distribución eléctrica entre la atmósfera y el suelo. El resultado es una ionización local del aire y una emisión débil de luz, en este caso visible sobre todo en el rango ultravioleta.
El estudio, publicado en Geophysical Research Letters, se basó en observaciones de campo hechas con un sistema telescópico y una cámara sensible a ultravioleta montados en una camioneta adaptada para perseguir tormentas. Tras varias semanas sin resultados en Florida, los investigadores lograron registrar el fenómeno durante una tormenta prolongada cerca de la University of North Carolina at Pembroke. Allí observaron cientos de eventos en un liquidámbar y decenas en un pino, además de señales en otras tormentas y especies.
La importancia del hallazgo no está solo en haber captado un destello llamativo. Según los autores, estas descargas pueden contribuir a formar radicales hidroxilo, compuestos muy reactivos que ayudan a oxidar contaminantes y otras moléculas presentes en el aire. Eso las vuelve potencialmente relevantes para procesos que afectan la calidad atmosférica, incluidos algunos vinculados a hidrocarburos emitidos por la vegetación y a gases de efecto invernadero como el metano.
También cambia la forma de pensar los bosques durante una tormenta. En lugar de ser simples superficies pasivas bajo un campo eléctrico intenso, las copas de los árboles podrían participar activamente en transformaciones químicas de la atmósfera a pequeña escala. Si ese efecto se repite con frecuencia en zonas boscosas, podría tener consecuencias que hoy todavía no se miden bien.
De todos modos, el trabajo no permite concluir cuánto pesa este fenómeno en el balance químico de la atmósfera regional o global. Haber confirmado la existencia de las descargas en condiciones naturales es un paso importante, pero todavía falta estimar su frecuencia en distintos bosques, estaciones y tipos de tormenta. Tampoco está claro si estos eventos dañan a los árboles, si son básicamente neutros o si algunas especies toleran mejor el proceso que otras. Lo que sí queda más claro es que, incluso en fenómenos tan estudiados como las tormentas, todavía hay interacciones básicas entre la biosfera y la atmósfera que recién empiezan a verse con evidencia directa.
Scientists just captured trees glowing with electricity during storms · ScienceDaily
ScienceDaily · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
McFarland, P. J., Brune, W. H., Miller, D. O., & Jenkins, J. M. (2026). Corona discharges glow on trees under thunderstorms. Geophysical Research Letters, 53(4). https://doi.org/10.1029/2025GL119591
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