Una nueva termodinámica intenta describir agujeros negros que cambian con el tiempo

Un trabajo en Physical Review Letters propone extender las leyes de Hawking a agujeros negros que crecen, se fusionan o evaporan, en lugar de limitarse a los casos ideales en equilibrio.

Por Redacción Ciencias.UY 14 de julio de 2026 a las 10:00 4 min de lectura
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Ilustración de un agujero negro rodeado por materia en caída, usada para representar un sistema que gana energía y cambia con el tiempo.

Las leyes de la termodinámica ayudan a describir procesos cotidianos, desde cómo se enfría una taza de café hasta por qué una máquina nunca puede convertir toda su energía en trabajo útil. Desde los años 70, también forman parte de la manera en que los físicos piensan a los agujeros negros. El problema es que esa versión clásica funcionaba mejor para agujeros negros ideales, quietos y en equilibrio. Un nuevo trabajo publicado en Physical Review Letters intenta ir más allá: propone un marco para describir qué pasa cuando esos objetos cambian de verdad, por ejemplo al crecer, fusionarse o evaporarse.

La idea central parte de un viejo límite. Las leyes de mecánica de agujeros negros formuladas por Stephen Hawking, Jacob Bekenstein y otros investigadores fueron una pieza importante para conectar relatividad, gravedad y termodinámica. En ese esquema, el área del agujero negro se comporta de manera parecida a la entropía, una magnitud que suele asociarse con el desorden y que, en sistemas aislados, no debería disminuir. Pero esa construcción estaba pensada sobre todo para situaciones estables, donde el agujero negro no cambia con el tiempo o lo hace de forma idealizada.

Ahí aparece la dificultad. Los agujeros negros del universo real no son objetos perfectamente inmóviles. Pueden absorber materia, interactuar con su entorno, fusionarse en eventos que producen ondas gravitacionales o perder masa muy lentamente por radiación de Hawking. En esos casos, aplicar sin más las reglas termodinámicas tradicionales se vuelve problemático. Lo que hace este nuevo estudio es proponer una forma de definir la entropía también para esos agujeros negros dinámicos, es decir, lejos del equilibrio.

Según la descripción del equipo, la nueva formulación liga esa entropía con propiedades como la energía y el giro del agujero negro, pero sin exigir que el sistema esté en reposo. La apuesta no es solo matemática. Si funciona, podría ofrecer una manera más realista de seguir la evolución termodinámica de procesos extremos que hoy se observan indirectamente, como las fusiones detectadas mediante ondas gravitacionales. En vez de limitarse a los estados inicial y final, permitiría describir mejor lo qué ocurre durante la transición.

Ese corrimiento importa porque una parte de la física moderna avanza justamente hacia fenómenos transitorios y violentos, no hacia sistemas perfectamente serenos. Las observaciones de LIGO, Virgo y otros detectores mostraron que el universo está lleno de eventos donde agujeros negros colisionan y se deforman antes de asentarse. Si la termodinámica pretende ser una herramienta fundamental, necesita decir algo útil también sobre esas etapas agitadas.

El trabajo no prueba todavía una teoría completa de la gravedad cuántica ni resuelve por sí solo el viejo rompecabezas de cómo reconciliar del todo relatividad y mecánica cuántica. Pero sí intenta reforzar un puente importante entre ambas tradiciones. Desde hace décadas, los agujeros negros funcionan como laboratorios conceptuales donde se ponen a prueba ideas profundas sobre información, entropía y el destino de la energía en el universo. Mejorar la descripción de los casos dinámicos significa afinar ese laboratorio.

Para un lector no especialista, una forma simple de pensarlo es esta: la termodinámica clásica de agujeros negros se parecía a estudiar una llama solo cuando no parpadea. El nuevo marco busca entender también qué pasa cuando el sistema titila, cambia de tamaño o intercambia energía con el entorno. No vuelve sencillo el problema, pero sí lo acerca un poco más a la realidad física que interesa observar.

Como toda investigación teórica, el resultado tiene límites claros. No se trata de una medición directa hecha con telescopios ni de una prueba experimental cerrada. Es una propuesta formal que deberá mostrar su utilidad cuando otros físicos la apliquen a escenarios concretos y la comparen con modelos previos. Además, muchos de los fenómenos mencionados, como la evaporación completa de un agujero negro, siguen estando fuera del alcance observacional directo.

Aún así, el avance tiene un valor conceptual evidente. En física, buena parte del progreso consiste en hacer que herramientas viejas sirvan en condiciones menos ideales. Si las leyes termodinámicas de los agujeros negros quieren describir el universo tal como es y no solo como sería en un caso perfecto, necesitan aprender a lidiar con sistemas fuera de equilibrio. Ese es, precisamente, el terreno que este trabajo intenta abrir.

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ScienceDaily · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen

DOI del paper

10.1103/3c1r-v8f1

Cita original

Ashtekar, A., Paraizo, D. E., & Shu, J. (2026). Thermodynamics of black holes, far from equilibrium. Physical Review Letters, 136(25), 251405. https://doi.org/10.1103/3c1r-v8f1

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