Un agujero negro cercano abre una ventana al crecimiento del universo temprano

Un estudio siguió durante años una galaxia a 1.800 millones de años luz y halló un agujero negro de rápido crecimiento que podría funcionar como laboratorio cercano del universo temprano.

Por Redacción Ciencias.UY 05 de julio de 2026 a las 15:45 4 min de lectura
Imagen: doi.org Imagen acompañante del paper original; atribución preservada Fuente de imagen
Imagen compuesta de la galaxia espiral SDSS J110546.07+145202.4, con un núcleo brillante y dos brazos visibles.

No todos los agujeros negros que ayudan a entender el universo temprano están a miles de millones de años luz. Un nuevo estudio propone que una galaxia relativamente cercana, ubicada a unos 1.800 millones de años luz, ofrece una oportunidad inusual para observar de cerca procesos que suelen estudiarse en objetos mucho más lejanos y difíciles de medir. En su centro hay un agujero negro de masa relativamente baja, pero que está creciendo con rapidez y lanzó una emisión de radio tan intensa y duradera que podría representar un tipo de fenómeno apenas reconocido hasta ahora.

La galaxia se llama SDSS J110546.07+145202.4 y está en la constelación de Leo. Los investigadores siguieron su comportamiento con observaciones nuevas y datos de archivo que abarcan varias longitudes de onda, desde radio hasta rayos X. Lo llamativo es que la señal de radio aumentó más de veinte veces en poco tiempo y se mantuvo encendida durante más de ocho años, algo muy raro en el entorno de agujeros negros supermasivos. La mayoría de los transitorios de radio asociados a núcleos galácticos duran días o semanas, no años.

El trabajo identifica a este objeto como un posible prototipo de una clase de galaxias que cambian de estado en radio. Según los autores, la explicación más consistente es que durante varios años cayó más materia hacia el agujero negro y ese aumento de alimentación disparó un chorro de partículas de alta energía. Ese chorro, que viaja a velocidades cercanas a la de la luz, sería el responsable del brillo de radio extraordinario. El equipo también observó que el espectro en rayos X es suave y que no hay señales fuertes de absorción en la línea de visión, dos rasgos que ayudan a descartar otras explicaciones más exóticas.

La importancia del hallazgo no está solo en haber encontrado una rareza astronómica. Los agujeros negros del universo temprano también se habrían caracterizado por crecer rápido y, en algunos casos, por lanzar chorros potentes mientras acumulaban materia. El problema es que esos objetos están tan lejos que solo se los puede estudiar con información limitada. En cambio, SDSS J110546.07+145202.4 está en el vecindario cósmico, lo bastante cerca como para reconstruir con mucho más detalle qué ocurre alrededor del agujero negro, cómo cambia el flujo de materia y cómo se enciende un chorro.

Eso vuelve a este sistema una especie de laboratorio natural para poner a prueba ideas sobre el crecimiento de los primeros agujeros negros supermasivos. Si el mecanismo realmente depende de cambios en la tasa de acreción, el caso podría ayudar a entender cómo algunos agujeros negros jóvenes lograron ganar masa con rapidez en una etapa temprana de la historia cósmica. También ofrece una guía para futuras búsquedas: relevamientos de radio cada vez más sensibles podrían encontrar otros episodios parecidos y mostrar si este objeto es una excepción o la primera pista de una población más amplia.

El estudio, de todos modos, no resuelve todas las preguntas. Los autores todavía no saben por qué empezó a caer más materia hacia el agujero negro ni por qué el episodio duró tanto tiempo. Además, la interpretación se apoya en un solo caso y necesita más seguimiento para confirmar la estructura del chorro y su evolución. Justamente por eso el resultado es valioso: no presenta una solución definitiva al problema de cómo crecían estos objetos, pero sí acerca un ejemplo cercano y medible de procesos que hasta ahora parecían quedar reservados al universo más remoto.

Imagen

doi.org · Imagen acompañante del paper original; atribución preservada · Fuente de imagen

DOI del paper

10.3847/1538-4357/ae610f

Cita original

Komossa, S., Grupe, D., Kraus, A., Edwards, P. G., Kerrison, E. F., Rose, K., Soria, R., An, T., Hardcastle, M. J., Gabányi, K. É., Panda, S., Xu, D. W., Wang, J., Frey, S., & Mezősi, A. (2026). SDSS J110546.07+145202.4: The first long-duration radio changing-look NLS1 galaxy. The Astrophysical Journal, 1003(1), 46. https://doi.org/10.3847/1538-4357/ae610f

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