Cambios en la corteza cerebral aparecieron años antes del amiloide detectable
Un seguimiento con resonancias y PET detectó cambios sutiles en la corteza de personas que más tarde acumularon amiloide, sin que eso constituya un diagnóstico individual.
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Un seguimiento con resonancias y PET detectó cambios sutiles en la corteza de personas que más tarde acumularon amiloide, sin que eso constituya un diagnóstico individual.
Un seguimiento de 3.119 personas mayores indica que combinar biomarcadores de alzhéimer y evolución cognitiva estima mejor el riesgo de demencia que mirar cada señal por separado.
Un estudio en Nature halló que una señal anómala en neuronas excitadoras de ratones con Alzheimer favorece pérdida de sinapsis, inflamación cerebral y problemas de memoria.
Un análisis de 64.737 personas en Reino Unido sugiere que una menor exposición al azúcar durante la gestación y los dos primeros años de vida se vinculó con menos demencia y Alzheimer en la adultez.
Un estudio observacional en Neurology halló que mujeres que usaron terapia hormonal solo con estrógenos tuvieron menos probabilidades de mostrar lesiones cerebrales severas asociadas con Alzheimer.
Un estudio preliminar halló que un biomarcador asociado con tau aumenta con la gravedad de la CTE y podría acercar una forma de detectarla antes de la autopsia.
Un ensayo clínico de fase 2 encontró que diranersen redujo entre 50% y 65% la proteína tau en personas con Alzheimer temprano, aunque la relación entre esa caída y la mejoría cognitiva todavía no está clara.
Un estudio en Nature Neuroscience halló que algunas regiones del cerebelo se preservan mejor con la edad y se asocian con mayor rendimiento cognitivo, incluso en etapas tempranas de Alzheimer.
Un estudio desarrolló una prueba más precisa para identificar compuestos que favorezcan la expulsión de colesterol de las células sin activar al mismo tiempo un programa hepático que aumenta grasa y triglicéridos.
Un estudio en ratones probó nanopartículas que ayudaron a despejar amiloide beta del cerebro y mejoraron pruebas de memoria, aunque el resultado todavía está lejos de una terapia para personas.
Un estudio halló mutaciones típicas de cánceres de la sangre en células inmunes de cerebros con Alzheimer, una pista que podría abrir nuevas vías de diagnóstico.
Investigadores desarrollaron compuestos derivados de vitamina K que, en células y ratones, favorecieron con más fuerza la formación de neuronas y lograron llegar al cerebro.
Un estudio en modelos animales halló que aumentar temporalmente la actividad de las mitocondrias mejoró la memoria y refuerza la idea de que la energía celular influye en la demencia.
Científicos de la Universidad Estatal de Oregon desarrollaron un método que permite observar en tiempo real cómo los metales como el cobre promueven la agregación de proteínas amiloide-beta en la enfermedad de Alzheimer.
Investigadores de la Universidad de Galway siguieron a adultos durante 16 años y encontraron que los niveles más altos de vitamina D en la mediana edad se asociaron con menor proteína tau, vinculada a la demencia.