Cuando una función biológica deja de usarse durante muchísimo tiempo, lo esperable es que empiece a deteriorarse. Por eso resultaba razonable pensar que ciertos mecanismos genéticos asociados al sexo terminarían degradándose en animales que ya no se reproducen sexualmente. Un estudio publicado en PNAS pone ahora en duda esa intuición. Al analizar insectos palo del género Timema que llevan cerca de un millón de años reproduciéndose sin machos, un equipo encontró que todavía conservan un sistema que equilibra la actividad de genes en los cromosomas sexuales.
El hallazgo toca un problema clásico de la evolución: qué pasa con las piezas de un organismo cuando cambian las reglas de su reproducción. En especies sexuales, machos y hembras no siempre tienen la misma dotación de cromosomas sexuales, y eso puede crear desequilibrios en la actividad de ciertos genes. Para compensarlo, muchos linajes desarrollaron mecanismos que ajustan cuánto se expresan esos genes. En teoría, si una especie pasa a reproducirse solo por vía asexual y deja atrás buena parte de esa dinámica, la presión para mantener esos ajustes debería aflojarse con el tiempo.
Eso no fue lo que apareció en Timema. Los autores estudiaron varias especies asexuales y sexuales de este grupo de insectos y compararon patrones de expresión génica y organización cromosómica. Lo sorprendente fue que las especies asexuales antiguas seguían mostrando señales de compensación de dosis, el sistema que ayuda a equilibrar la actividad de genes ligados al cromosoma X. También encontraron indicios de que se mantiene otro proceso llamado inactivación meiótica de cromosomas sexuales, una regulación que en especies sexuales suele intervenir durante la formación de células reproductivas.
La conclusión no es que estos insectos sigan “preparados para volver al sexo” de manera simple, sino algo más interesante: algunos sistemas genéticos pueden persistir incluso cuando la presión selectiva que aparentemente los justificaba se relaja durante mucho tiempo. Eso obliga a matizar una idea bastante extendida en biología evolutiva, según la cual los rasgos sin uso tienden a borrarse de manera relativamente predecible. A veces, mantenerlos puede costar poco. Otras veces, pueden seguir cumpliendo funciones indirectas que todavía no se comprenden del todo.
La historia también importa porque los linajes asexuales suelen verse como experimentos naturales sobre los límites de la evolución. En muchos animales, la reproducción sin sexo parece una estrategia ventajosa a corto plazo, pero potencialmente riesgosa a largo plazo porque reduce la recombinación genética. Encontrar un linaje de insectos que lleva tanto tiempo sin sexo y que aún así conserva parte de la maquinaria relacionada con los cromosomas sexuales da una oportunidad rara para estudiar qué piezas del sistema se pierden, cuáles resisten y por qué.
Para el público general, el resultado puede leerse casi como una lección sobre inercia biológica. La evolución no siempre descarta de inmediato lo que dejó de ser central. Algunos mecanismos pueden permanecer durante cientos de miles o millones de años, ya sea porque no estorban demasiado, porque están conectados con otras funciones o porque desmontarlos sería más costoso que conservarlos. En ese sentido, estos insectos palo no solo cuentan una historia sobre reproducción asexual, sino también sobre la resistencia de ciertos circuitos genéticos al paso del tiempo.
El estudio, de todos modos, no resuelve todas las preguntas. Detectar que un sistema sigue activo no equivale a entender completamente para qué sirve hoy ni cuánto se ha modificado respecto de sus ancestros sexuales. Tampoco implica que todos los linajes asexuales vayan a comportarse igual. Timema es un caso particularmente valioso justamente porque combina larga antigüedad asexual con datos comparativos suficientes, pero eso no garantiza que la misma persistencia aparezca en otros grupos de animales.
Aún con esos límites, el trabajo cambia el tono de una expectativa frecuente en evolución. En lugar de imaginar que la biología “olvida” rápido lo que deja de usar, sugiere que algunos mecanismos pueden quedar en reserva durante mucho más tiempo del pensado. En estos insectos palo, un sistema ligado a la vida sexual siguió funcionando incluso después de que el sexo desapareciera de la ecuación reproductiva cotidiana.
One million years without sex fails to erase stick insects' unused biological system · Phys.org
Phys.org · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Parker, D. J., Dumas, Z., Gómez, R., Aury, J.-M., Labedan, M., Tran Van, P., Istace, B., Cruaud, C., Labadie, K., Noel, B., Freitas, S., Djordjevic, J., & Schwander, T. (2026). Dosage compensation and meiotic sex chromosome inactivation are maintained under relaxed selection. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 123(29), e2531501123. https://doi.org/10.1073/pnas.2531501123
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