Cómo estudian el aprendizaje del habla en bebés con distinta probabilidad familiar de autismo

Un seguimiento con electroencefalogramas muestra diferencias promedio en cómo grupos de bebés procesan el ritmo y las regularidades del habla; no es una prueba diagnóstica.

Por Redacción Ciencias.UY 21 de setiembre de 2026 a las 21:45 4 min de lectura
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Bebé con un gorro de electrodos para electroencefalografía durante un registro cerebral.

Antes de pronunciar sus primeras palabras, los bebés ya tienen que resolver un problema complejo: en el habla no hay espacios visibles que separen una palabra de otra. Para empezar a encontrar esos límites, el cerebro sigue el ritmo de las sílabas y detecta qué sonidos suelen aparecer juntos. Un estudio siguió ese proceso durante los dos primeros años de vida y encontró trayectorias promedio distintas en bebés con alta y baja probabilidad familiar de autismo.

El equipo registró la actividad eléctrica cerebral de 44 bebés en 83 sesiones realizadas entre los 2,5 y los 22,6 meses. Veinticinco pertenecían al grupo con mayor probabilidad familiar y 19 al de menor probabilidad. Durante los registros, los bebés escuchaban secuencias de sílabas organizadas en combinaciones repetidas. Así, los investigadores podían observar tanto si el cerebro se acompasaba con el ritmo de las sílabas como si aprendía las regularidades que ayudan a reconocer agrupaciones parecidas a palabras.

En promedio, el grupo con alta probabilidad familiar mostró una señal cerebral menor al seguir el ritmo silábico. Esa medida se relacionó con las evaluaciones verbales que los niños realizaron alrededor de los 20 meses. En otra parte de la tarea, ambos grupos mostraron aprendizaje de regularidades, pero sus respuestas ante combinaciones nuevas y sus cambios con la edad no fueron iguales. Las diferencias aparecieron en las trayectorias del desarrollo, no como una frontera nítida entre bebés individuales.

La fortaleza del trabajo está en que no compara una única medición, sino que vuelve a observar a los mismos niños en varias etapas tempranas. Ese diseño permite describir cómo se transforman señales ligadas al procesamiento del habla antes de que el lenguaje esté consolidado. También ayuda a separar dos preguntas que suelen mezclarse: seguir el ritmo de lo que se oye y extraer patrones de una secuencia sonora no son exactamente la misma habilidad.

Los resultados no convierten el electroencefalograma en una prueba para diagnosticar autismo ni muestran que esas señales cerebrales causen futuras diferencias de lenguaje. La muestra fue pequeña y la probabilidad familiar no equivale a un diagnóstico individual. Además, factores como el estado de sueño durante el registro o la exposición a más de una lengua podrían influir en algunas mediciones. La investigación aporta una pista para entender mejor el desarrollo temprano del lenguaje, pero sus hallazgos deberán contrastarse en grupos más grandes y diversos.

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DOI del paper

10.7554/eLife.109901.3

Cita original

Godel, M., Fló, A., Benjamin, L., Dehaene-Lambertz, G., & Schaer, M. (2026). Infants at high and low likelihood for autism show different EEG developmental trajectories in speech tracking and statistical learning. eLife, 14, RP109901. https://doi.org/10.7554/eLife.109901.3

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