Omega Centauri es uno de los cúmulos estelares más llamativos de la Vía Láctea y también uno de los más desconcertantes. Reúne unos 10 millones de estrellas en un volumen relativamente compacto y, según los modelos astronómicos, debería contener miles de agujeros negros formados cuando murieron sus estrellas más masivas. Sin embargo, durante décadas ninguno aparecía con claridad. Un nuevo estudio cambió eso: por primera vez, un equipo identificó un agujero negro estelar confirmado dentro de este cúmulo.
El hallazgo, publicado en The Astrophysical Journal Letters, no se hizo viendo al agujero negro directamente, algo imposible porque estos objetos no emiten luz propia. La clave fue seguir con enorme precisión el movimiento de una estrella visible que lo acompaña. Para eso, los investigadores combinaron más de 20 años de observaciones del telescopio espacial Hubble con datos recientes del telescopio James Webb. Ese seguimiento permitió reconstruir la órbita de la estrella y deducir que gira alrededor de un compañero invisible con una masa de 4,46 soles, demasiado grande para ser una estrella de neutrones.
El sistema recibió el nombre oMEGACat BH-2 y tiene otra particularidad notable: la estrella tarda unos 94 años en completar una vuelta. Eso convierte al par en el binario con agujero negro de período más largo conocido hasta ahora. Esa duración no es un detalle menor. Sugiere que la estrella y el agujero negro probablemente no nacieron juntos, sino que se encontraron después dentro del hacinamiento extremo del cúmulo, donde las interacciones gravitatorias entre estrellas y remanentes compactos son constantes.
La detección importa por una razón más amplia que la simple suma de un objeto raro al catálogo. Omega Centauri era un caso incómodo: se sospechaba que escondía una gran población de agujeros negros estelares, pero las búsquedas anteriores, basadas en emisiones de rayos X, radio o velocidades radiales, no habían encontrado señales convincentes. Poder confirmar uno de estos objetos refuerza la idea de que esos agujeros negros efectivamente están allí y ofrece un método nuevo para buscarlos, siguiendo el baile orbital de estrellas compañeras durante años o décadas.
También ayuda a afinar una discusión importante sobre cómo se forman y evolucionan los agujeros negros en ambientes pobres en elementos pesados, como este cúmulo. Los autores señalan que la masa del objeto encontrado es más baja de lo que muchos modelos esperarían para una estrella tan pobre en metales. En otras palabras, el hallazgo no solo resuelve en parte el misterio de los agujeros negros “perdidos” de Omega Centauri: también devuelve preguntas nuevas sobre qué tipos de estrellas pueden producirlos y cómo cambian luego dentro de cúmulos tan densos.
Conviene, de todos modos, mantener el alcance en su justa escala. El estudio no encontró de golpe los miles de agujeros negros que se estiman para el cúmulo, ni demuestra todavía que todos sigan allí. Confirmó uno, aunque uno especialmente valioso porque abre la puerta a detectar otros sistemas parecidos. Si futuras observaciones logran ampliar la muestra, Omega Centauri podría convertirse en un laboratorio excepcional para estudiar cómo nacen, se emparejan y a veces terminan fusionándose estos objetos extremos, un proceso que también está detrás de parte de las ondas gravitacionales que hoy detectan los observatorios terrestres.
NASA’s Hubble Discovers First of Star Cluster’s Missing Black Holes · NASA
NASA Science · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Whitaker, M., Kerr, E., Seth, A., Häberle, M., Strader, J., Anderson, J., Bellini, A., Clontz, C., Freeman, Z., Griggio, M., Kamann, S., Libralato, M., Neumayer, N., González Prieto, E., Rodriguez, C. L., Saracino, S., Smith, P., van de Ven, G., & Wang, Z. (2026). A Long Period Stellar-mass Black Hole Binary in ω Centauri. The Astrophysical Journal Letters, 1006(1), L1. https://doi.org/10.3847/2041-8213/ae7a5c
Relacionadas por categoría
Ver masJWST detecta metales alrededor de galaxias de los primeros tiempos del universo
Espectros de tres galaxias observadas por JWST muestran que su entorno ya contenía oxígeno, silicio y carbono cuando el universo tenía menos de 700 millones de años.
Las rocas de Jezero guardan la historia de al menos tres episodios de agua en Marte
Datos de Perseverance muestran que rocas del cráter Jezero registran al menos tres interacciones distintas con agua, una historia más compleja que la inferida desde la órbita.
Una señal de radio abre una ventana al magnetismo de un exoplaneta
Un equipo detectó ráfagas de radio en Beta Pictoris b y las interpreta como auroras; la señal permitiría estimar, por primera vez, el campo magnético de un exoplaneta.
Más de la misma fuente
Ver masNISAR siguió desde el espacio el avance de lava en un volcán de Kamchatka
Una secuencia de 17 observaciones de radar mostró cómo la lava ocupó y desbordó cráteres del volcán Krasheninnikov, en una zona remota de Rusia.
El hielo marino del Ártico cerró el verano de 2026 entre los diez mínimos más bajos
La extensión mínima del hielo marino ártico fue de 4,60 millones de km². El dato quedó entre los diez más bajos de casi 48 años de observaciones satelitales.
Una ameba amplía el límite conocido de calor para las células complejas
Una ameba hallada en aguas termales de California se reproduce a 63 °C, un récord para los eucariotas conocidos, y ayuda a revisar los límites de la vida celular compleja.
Más del mismo autor
Ver masUn biorreactor sólido acerca mejor el metano a las bacterias
Unos andamios impresos en 3D mejoraron la conversión de metano en succinato en pruebas de laboratorio al evitar una barrera habitual de los reactores líquidos.
Así se degradan los escudos térmicos durante la reentrada
Imágenes de rayos X y análisis computacional muestran cómo cambia por dentro un material que se sacrifica para proteger naves durante la reentrada.
Un programa de reparación del intestino puede ayudar al cáncer colorrectal a diseminarse
Experimentos con organoides, ratones y datos de pacientes muestran cómo un programa normal de reparación puede facilitar la llegada de células tumorales al hígado.