Las musarañas ya eran conocidas por una rareza biológica difícil de creer: cuando llega el invierno, parte de su cráneo y de su cerebro se encoge para reducir el costo energético de seguir activas en la estación más dura. Ahora, un nuevo estudio suma un giro inesperado a esa historia. En las musarañas de garras largas que viven en Hokkaido, en el norte de Japón, el hocico no sigue ese mismo camino. Mientras la caja craneana se reduce, la nariz se vuelve más grande.
El trabajo se basa en 136 cráneos de ejemplares de museo recolectados entre 1948 y 1988. Los investigadores fotografiaron cada pieza y midieron decenas de puntos anatómicos para compararlos con la estación del año en que había sido capturada cada musaraña. Ese enfoque no permite ver al animal vivo, pero sí reconstruir con bastante detalle cómo cambia la forma del cráneo a lo largo del ciclo anual.
El patrón más conocido de este grupo de mamíferos pequeños es el llamado fenómeno de Dehnel, descrito por primera vez en 1949. En varias musarañas y otros mamíferos diminutos de metabolismo muy alto, el cuerpo reduce temporalmente tejidos costosos de mantener durante el invierno y vuelve a crecer después. En el nuevo análisis, esa parte de la historia apareció otra vez: la región que rodea el cerebro era más pequeña en los meses fríos. Lo sorprendente fue que el hocico mostraba el movimiento contrario.
Según el estudio, en invierno el hocico era alrededor de 7% más alto y 6% más ancho que en otras estaciones. La expansión desaparecía en primavera. Los autores proponen que ese cambio podría ayudar de dos maneras. Una es templar mejor el aire helado antes de que llegue a un cerebro que en esa época está más reducido y, por lo tanto, quizá más vulnerable. La otra es aumentar la superficie interna vinculada con el olfato, algo que podría mejorar la búsqueda de alimento bajo la nieve cuando conseguir calorías se vuelve más difícil.
La importancia del hallazgo va más allá de una curiosidad anatómica. Muestra que la flexibilidad del esqueleto en estos animales no consiste simplemente en encogerse y luego recuperar el tamaño perdido, sino que distintas partes del cráneo pueden responder de formas diferentes a las exigencias del ambiente. Eso obliga a matizar la idea de que el invierno empuja a una reducción uniforme del cuerpo y abre preguntas nuevas sobre cómo evolucionan soluciones muy finas para sobrevivir al frío extremo.
También ayuda a ampliar el mapa geográfico de este fenómeno. Gran parte de lo que se sabía venía de especies europeas, y no estaba claro si musarañas de otras regiones con inviernos severos atravesaban cambios comparables. La evidencia de Hokkaido sugiere que esas transformaciones estacionales pueden ser más variadas de lo que se pensaba y que el clima local podría moldearlas de manera distinta según la especie.
El estudio, de todos modos, tiene límites importantes. Se apoya en especímenes históricos de museo y no en observaciones directas de animales vivos, de modo que las ventajas funcionales del hocico más grande siguen siendo hipótesis. Los autores no midieron de manera directa si las musarañas huelen mejor en invierno ni si el cambio realmente protege al cerebro del aire frío. Resolver eso exigirá estudios de comportamiento y fisiología mucho más difíciles de hacer en campo.
Aún con esas cautelas, el trabajo convierte a estas musarañas en un ejemplo llamativo de hasta dónde puede llegar la plasticidad corporal en mamíferos pequeños. En vez de un simple ajuste de talla para ahorrar energía, el invierno parece desencadenar una reorganización mucho más precisa, en la que perder volumen en una parte del cráneo puede ir de la mano con ganar espacio en otra.
Shrews' noses grow in winter as their brains shrink · Science News
Science News · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Ikeda, Y., Suwa, Y., & Ohdachi, S. D. (2026). Dehnel's phenomenon is not a simple reduction of size: seasonal change in skull shape of the long-clawed shrew (Soricidae, Mammalia). Proceedings of the Royal Society B, 293(2077), 20260244. https://doi.org/10.1098/rspb.2026.0244
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