Cuando se habla del hielo que pierden Groenlandia y la Antártida, suele pensarse en el deshielo de la superficie. Pero una parte decisiva del cambio ocurre en movimiento: los glaciares que desembocan en el mar pueden acelerar, transportar más hielo hacia la costa y terminar desprendiéndolo como icebergs. Un nuevo registro que reúne observaciones desde la década de 1970 estima que ese desequilibrio dinámico explicó el 84 % de la pérdida total de hielo polar analizada.
El trabajo, realizado por el consorcio internacional IMBIE, calculó que las dos grandes capas de hielo perdieron en conjunto 11.309 ± 565 mil millones de toneladas. La serie abarca Groenlandia desde 1972 y la Antártida desde 1979, hasta 2023. La cifra no describe una única temporada ni un episodio aislado: reconstruye más de cuatro décadas de cambios y ayuda a distinguir entre procesos que pueden ocurrir al mismo tiempo.
Para hacerlo, el equipo comparó y combinó 42 estimaciones independientes del balance de masa. Algunas provienen de satélites que miden la velocidad con que fluye el hielo; otras registran cambios en su altura o detectan variaciones diminutas de la gravedad terrestre asociadas a ganar o perder masa. Los investigadores también usaron modelos climáticos regionales para separar la contribución de la superficie —como nieve acumulada, fusión y escurrimiento— de la vinculada al movimiento de los glaciares.
Esa combinación permite responder una pregunta difícil de resolver con una sola medición: si una capa de hielo adelgaza, ¿predominan los cambios en su superficie o el aumento del hielo que llega al océano? En el período estudiado, la segunda explicación fue dominante. No significa que la temperatura, las nevadas o el derretimiento superficial dejen de importar; forman parte del balance restante y pueden variar mucho de un año a otro. La conclusión es que seguir la dinámica de los glaciares es indispensable para entender el total.
El resultado también aclara por qué estas regiones son tan relevantes para las costas de todo el mundo. El hielo que ya flota no eleva el nivel del mar al fundirse, pero el hielo asentado sobre tierra en Groenlandia y la Antártida sí puede hacerlo cuando llega al océano. Medir con mayor precisión cuánto hielo se pierde y por qué permite ajustar las estimaciones sobre su aporte al aumento global del nivel del mar.
El registro no funciona como una predicción automática del futuro. Reúne observaciones hasta 2023 y sus autores señalan una incertidumbre de ±565 mil millones de toneladas en la pérdida acumulada. Además, las capas de hielo responden de forma distinta según la región, las condiciones atmosféricas y el contacto de los glaciares con el océano. Por eso, la utilidad del conjunto de datos está tanto en describir el cambio ya observado como en ofrecer una base más sólida para evaluar los escenarios que vienen.
Mass balance of the Greenland and Antarctic ice sheets from the 1970s to 2023 · Nature
Ciencias.uy / MiniMax image-01 · Imagen generada con MiniMax image-01 para Ciencias.uy; uso editorial no comercial; CC BY 4.0 · Fuente de imagen
Otosaka, I. N., Shepherd, A., Amory, C., Horwath, M., Ivins, E. R., King, M. D., Nowicki, S., Payne, A. J., Rignot, E., Sandberg Sørensen, L., Schlegel, N.-J., Simon, K. M., Smith, B. E., Sutterley, T. C., van den Broeke, M., Velicogna, I., Geruo, A., Agosta, C., Ditmar, P., . . . Wouters, B. (2026). Mass balance of the Greenland and Antarctic ice sheets from the 1970s to 2023. Scientific Data, 13, Article 1301. https://doi.org/10.1038/s41597-026-08088-0
Relacionadas por categoría
Ver masEl hielo marino del Ártico cerró el verano de 2026 entre los diez mínimos más bajos
La extensión mínima del hielo marino ártico fue de 4,60 millones de km². El dato quedó entre los diez más bajos de casi 48 años de observaciones satelitales.
Una exposición microbiana previa ayudó a corales a resistir infección y calor en laboratorio
Un experimento con fragmentos de coral sugiere que encuentros microbianos previos pueden modificar la respuesta ante una infección bajo estrés térmico.
El humo puede aclarar nubes, pero el tiempo también cambia su efecto
Un estudio del Atlántico sudeste muestra que el humo de incendios agrícolas altera las gotas de las nubes, pero la meteorología asociada puede compensar parte de ese efecto.
Más de la misma fuente
Ver masUna enzima diseñada abre una ruta más directa para fabricar moléculas usadas en investigación farmacéutica
Una hemoproteína evolucionada produjo oxazolidinonas quirales desde alquenos simples, un avance metodológico para construir moléculas complejas con mayor selectividad.
Nanopartículas sensibles a la luz activan señales visuales en retinas degeneradas de ratones
Un estudio preclínico probó partículas inyectables que responden a la luz y activaron señales visuales en ratones con degeneración retiniana avanzada.
Una IA propone rutas de síntesis química más cercanas al criterio de especialistas
RetroChimera combinó dos modelos para planificar cómo fabricar moléculas complejas y fue mejor valorado por químicos que otras herramientas en pruebas fuera de sus datos conocidos.
Más del mismo autor
Ver masUn biorreactor sólido acerca mejor el metano a las bacterias
Unos andamios impresos en 3D mejoraron la conversión de metano en succinato en pruebas de laboratorio al evitar una barrera habitual de los reactores líquidos.
Así se degradan los escudos térmicos durante la reentrada
Imágenes de rayos X y análisis computacional muestran cómo cambia por dentro un material que se sacrifica para proteger naves durante la reentrada.
Un programa de reparación del intestino puede ayudar al cáncer colorrectal a diseminarse
Experimentos con organoides, ratones y datos de pacientes muestran cómo un programa normal de reparación puede facilitar la llegada de células tumorales al hígado.