Los incendios de turberas en Indonesia no sólo ennegrecen el cielo durante las temporadas secas: también parecen liberar a la atmósfera mucho más material contaminante del que sugerían varios inventarios globales. Un análisis basado en la quinta versión de la base de datos GFED, que reconstruye emisiones de incendios a escala planetaria, concluye que estos fuegos producen alrededor de tres veces más partículas finas que otros incendios forestales tropicales, además de multiplicar la liberación de dióxido de azufre, carbono orgánico, metano y monóxido de carbono.
La diferencia importa porque las turberas no son un bosque cualquiera. Son suelos ricos en materia orgánica acumulada durante siglos o milenios, con enormes reservas de carbono. Cuando se drenan o se secan, ese material puede arder no sólo en la superficie sino también bajo tierra, durante más tiempo y con una combustión distinta a la de otros incendios de vegetación. El resultado combina dos problemas a la vez: un deterioro fuerte de la calidad del aire y una liberación adicional de gases que alimentan el cambio climático.
Para estimar mejor ese impacto, el equipo reunió 25 años de información sobre incendios en Indonesia, entre 1997 y 2021, dentro de una actualización más amplia de los inventarios globales de emisiones. El trabajo no se basó en una sola temporada extrema, sino en una reconstrucción prolongada que incorporó nueva información sobre áreas quemadas, mejoras en la estimación de la cantidad de combustible disponible y factores de emisión más afinados para distintos tipos de fuego. En el artículo general de GFED5, los autores sostienen además que esta nueva versión se ajusta mejor que la anterior a restricciones derivadas de observaciones atmosféricas.
En el caso de las turberas indonesias, la señal fue especialmente marcada. Según la síntesis difundida por NASA a partir de ese conjunto de datos, esos incendios emitieron unas cinco veces más dióxido de azufre que otros incendios tropicales, tres veces más carbono orgánico y aproximadamente el doble de metano y monóxido de carbono. Esa mezcla ayuda a explicar por qué episodios de humo en la región pueden volverse tan persistentes y dañinos: las partículas finas empeoran la calidad del aire que respiran millones de personas, mientras que varios de esos gases también alteran la química de la atmósfera y el balance climático.
El hallazgo también tiene valor más allá de Indonesia. Los inventarios de incendios se usan para modelar cómo cambia la atmósfera, interpretar mediciones satelitales, estimar aportes de gases de efecto invernadero y proyectar riesgos sanitarios o climáticos. Si ciertos fuegos fueron subestimados durante años, eso puede distorsionar la lectura de cuánto aportan algunos eventos extremos a la contaminación regional y al calentamiento global. En otras palabras, no se trata sólo de describir un desastre visible desde el espacio, sino de corregir una pieza importante de la contabilidad climática.
Eso no significa que el estudio haya medido directamente cada columna de humo en el terreno ni que resuelva por completo todas las incertidumbres. El trabajo depende de modelos, observaciones satelitales e hipótesis sobre combustible y combustión que siguen teniendo márgenes de error, especialmente en incendios complejos y subterráneos. Además, el paper describe un conjunto global de datos, no un experimento diseñado sólo para Indonesia. Aún con esas limitaciones, la conclusión central es robusta: las turberas tropicales en llamas pueden ser una fuente desproporcionada de contaminación y emisiones, y entender mejor su peso real es clave para diseñar políticas de prevención, restauración y monitoreo atmosférico.
NASA Science · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
van der Werf, G. R., Randerson, J. T., van Wees, D., Chen, Y., Giglio, L., Hall, J., Vernooij, R., Mu, M., Binte Shahid, S., Barsanti, K. C., Yokelson, R., & Morton, D. C. (2025). Landscape fire emissions from the 5th version of the Global Fire Emissions Database (GFED5). Scientific Data, 12(1), 1870. https://doi.org/10.1038/s41597-025-06127-w
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