La Luna parece inmóvil desde la Tierra, pero su superficie sigue cambiando. Un equipo identificó un cráter de 222 metros de diámetro que se formó entre el 11 de abril y el 22 de mayo de 2024, en su borde oriental. El hallazgo, llamado cráter McGetchin, surgió al comparar mapas de la superficie lunar obtenidos en momentos distintos por el Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA.
El cráter mide unos 141 pies de profundidad, cerca de 43 metros. Los investigadores lo detectaron primero como una señal inusual al cotejar imágenes globales tomadas en años diferentes con la cámara de gran angular de la nave. Esa comparación resalta las zonas que cambiaron: alrededor del futuro cráter apareció una mancha brillante de material expulsado por el golpe. Luego, la cámara de ángulo estrecho, capaz de ver detalles mucho menores, permitió medir su forma y observar cómo había quedado alterado el terreno cercano.
La fecha no se obtuvo al ver el impacto en directo, sino al acotar el intervalo entre imágenes que mostraban el área antes y después. El objeto que lo produjo fue probablemente un asteroide o cometa, aunque el estudio no pudo identificarlo de manera directa. La Luna carece de una atmósfera que frene y desintegre la mayoría de las rocas espaciales, por lo que los impactos dejan marcas bien preservadas sobre su suelo polvoriento y rocoso.
El caso también muestra que la huella de un impacto no termina en el borde del agujero. Mediciones posteriores del instrumento Diviner, que registra temperaturas, detectaron durante la noche una zona más fría que el entorno, de varios kilómetros de extensión. La explicación propuesta es que el material removido quedó más suelto y menos denso; por eso retiene peor el calor. Esta observación complementa las imágenes y ayuda a estudiar cómo un choque modifica las propiedades físicas de la superficie más allá del cráter visible.
Los mapas repetidos del LRO funcionan como una serie de fotografías de vigilancia planetaria. La misión ya ha identificado numerosos cráteres nuevos y otros cambios del terreno, desde deslizamientos hasta rastros de actividad humana. McGetchin destaca por su tamaño entre los cráteres recientes detectados, pero un solo caso no fija por sí mismo la frecuencia de impactos grandes. Las estimaciones de eventos de esta magnitud dependen de modelos y de un registro incompleto: muchas marcas pequeñas quedan por debajo de la resolución de las cámaras y otras solo se descubren cuando se comparan imágenes con años de diferencia.
Para futuras misiones en la Luna, registrar estas modificaciones tiene una utilidad práctica además de geológica. Conocer dónde el suelo fue removido, enfriado o redistribuido permite afinar los modelos de impacto y entender mejor las condiciones que encontrarían vehículos y equipos sobre la superficie. El nuevo cráter recuerda que incluso un mundo sin clima ni océanos conserva una historia activa, escrita por los objetos que lo alcanzan desde el espacio.
NASA’s Moon Orbiter Spots New, ‘Once-in-Century’ Moon Crater · NASA
NASA Science · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Robinson, M. S., Boyd, A. K., Mahanti, P., Manheim, M. R., Speyerer, E. J., Stopar, J. D., & Wagner, R. V. (2026). A new 222-m diameter lunar crater. Science Advances, 12(38), eaeh7812. https://doi.org/10.1126/sciadv.aeh7812
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