La Corriente Circumpolar Antártica es la corriente oceánica más poderosa del planeta. Rodea la Antártida sin chocar contra continentes y conecta los grandes océanos del sur, con efectos importantes sobre el intercambio de calor, el hielo y la circulación global. Un nuevo estudio sugiere que esa máquina climática no nació simplemente cuando se abrieron los pasajes marinos alrededor del continente, como se asumió durante mucho tiempo.
La idea clásica proponía una explicación bastante directa: cuando Australia y Sudamérica se alejaron de la Antártida, se abrieron corredores oceánicos que permitieron por fin una corriente continua alrededor del polo sur. El nuevo trabajo, basado en simulaciones del clima de hace unos 33,5 millones de años, indica que ese cambio geográfico fue importante, pero insuficiente por sí solo. Para que la corriente terminara de organizarse hizo falta además que los vientos del oeste soplaran en la posición adecuada.
El equipo reconstruyó un momento clave de la historia de la Tierra, cerca de la transición entre un mundo más cálido y otro con grandes capas de hielo polares. En ese contexto combinó modelos de océano, atmósfera, superficie terrestre y hielo antártico para seguir cómo podían reorganizarse las corrientes. Los resultados muestran que al principio existían flujos intensos en partes del Atlántico y del Índico, pero todavía no un anillo completo alrededor de la Antártida.
Según los autores, el cambio decisivo ocurrió cuando Australia se separó lo suficiente del continente antártico y los vientos del oeste comenzaron a atravesar el pasaje de Tasmania de una forma que empujó la circulación hacia una corriente circumpolar sostenida. Dicho de otro modo, la geografía abrió la posibilidad, pero el viento terminó de activar el sistema.
Eso importa más allá de la historia remota del planeta. La Corriente Circumpolar Antártica influye en cómo el océano absorbe carbono, reparte calor y se conecta con el crecimiento o retroceso del hielo. Entender su origen ayuda a explicar por qué la Tierra entró en una etapa climática más fría hace decenas de millones de años y también ofrece pistas sobre cómo pueden responder hoy los océanos del sur en un mundo con concentraciones altas de dióxido de carbono.
El propio estudio pide cautela con las comparaciones directas. Los autores trabajaron con reconstrucciones del pasado profundo y con modelos complejos que dependen de la geografía estimada, la intensidad de los vientos y otros parámetros inciertos. Pero el mensaje central sí queda claro: grandes cambios climáticos no suelen depender de una sola pieza. En este caso, la corriente más potente del planeta nació de la interacción entre continentes, océano, atmósfera y hielo.
ScienceDaily · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Knahl, H. S., Klages, J. P., Ackermann, L., Hochmuth, K., Niu, L., Golledge, N. R., & Lohmann, G. (2026). Configuration of circum-Antarctic circulation at the last green- to icehouse climate transition. Proceedings of the National Academy of Sciences, 123(15). https://doi.org/10.1073/pnas.2520064123
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