Marte tiene una cicatriz geológica enorme y visible desde hace décadas: sus llanuras del norte son más bajas y lisas, mientras que el hemisferio sur está dominado por tierras altas, más antiguas y abruptas. Un nuevo estudio sugiere que esa diferencia no solo quedó marcada en la superficie. También podría seguir escrita, miles de millones de años después, en el calor del interior del planeta.
La investigación usó una estrategia poco intuitiva: en vez de estudiar rocas marcianas de cerca, el equipo midió cómo cambia levemente el campo gravitatorio de Marte cuando el Sol ejerce su tirón sobre el planeta a lo largo de su órbita. Esa respuesta de marea depende de cómo están distribuidos los materiales en profundidad y de cuán rígido o deformable es el interior. A partir de ese principio, los autores aplicaron una tomografía de mareas basada en datos de seguimiento por radio de las sondas Mars Global Surveyor, Mars Odyssey y Mars Reconnaissance Orbiter acumulados durante 16 años.
El resultado principal fue que algunas variaciones gravitatorias de grado 3 no encajan con la imagen de un Marte internamente simétrico. Para explicarlas, el modelo necesita que el manto no responda igual en ambos hemisferios. Según el trabajo, bajo las tierras altas del sur habría una anomalía térmica persistente y el material allí sería más deformable que en el norte. La diferencia inferida equivale a una variación de más de 20% en el módulo de corte efectivo del manto y a una temperatura entre 200 y 400 °C mayor en la región sur.
Ese dato importa porque ofrece una pista nueva sobre una de las preguntas clásicas de la geología marciana: por qué el planeta quedó partido en dos hemisferios tan distintos. La nueva interpretación no resuelve por sí sola el origen de esa dicotomía, pero sí sugiere que los procesos que la generaron dejaron una huella profunda y duradera. Los autores discuten varias posibilidades, entre ellas una convección regional del manto o un efecto de aislamiento térmico producido por la corteza más gruesa del sur.
La anomalía también podría ayudar a entender otras rarezas de Marte. Un manto más cálido bajo el sur podría favorecer la fusión parcial de materiales en profundidad, aunque sin garantizar que ese magma llegue a la superficie. De hecho, el trabajo plantea que una corteza más gruesa podría trabar ese ascenso y dejar intrusiones enterradas en vez de volcanes evidentes. Esa misma asimetría térmica también podría relacionarse con diferencias antiguas en la magnetización de la corteza marciana.
Como ocurre con buena parte de la ciencia planetaria, la evidencia es indirecta. El estudio no observó una bolsa de magma ni midió la temperatura del interior de Marte de manera directa. Lo que hizo fue inferirlas a partir de pequeñas variaciones en la gravedad y de modelos físicos sobre cómo responde el planeta a las mareas solares. Por eso todavía quedan alternativas abiertas y harán falta nuevas mediciones, quizá con misiones dedicadas a cartografiar con más detalle el campo gravitatorio marciano o a estudiar sus propiedades eléctricas en profundidad.
Aún con esas cautelas, el hallazgo amplía la idea de lo que puede leerse desde órbita. Marte ya no aparece solo como un planeta con dos caras distintas en la superficie: también como un mundo cuyo interior conserva una memoria térmica de esa división. Si la interpretación se confirma, la gran frontera entre norte y sur no sería apenas un rasgo del relieve, sino la expresión visible de una desigualdad mucho más honda dentro del planeta rojo.
Tidal tomography reveals a thermal anomaly beneath Mars's crustal dichotomy · Nature
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Berne, A., Wagner, N., Matsuyama, I., Goossens, S., Genova, A., Rovira-Navarro, M., Bagheri, A., Qin, C., Marusiak, A., Hemingway, D., Lau, H. C. P., Cheng, K. W., Zhong, S., & Nimmo, F. (2026). Tidal tomography reveals a thermal anomaly beneath Mars's crustal dichotomy. Nature, 656(8129), 848-853. https://doi.org/10.1038/s41586-026-10893-x
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