Durante meses, playas y aguas del sur de Australia se llenaron de peces, rayas, tiburones y otros animales marinos muertos. El episodio, que afectó a más de 600 grupos de organismos y se extendió por unos 20.000 kilómetros cuadrados, se convirtió en una de las mortandades marinas más graves registradas en la región. Ahora, un estudio publicado en Nature Ecology & Evolution identificó a una de las piezas centrales del desastre: una especie de alga poco conocida llamada Karenia cristata, capaz de producir toxinas potentes.
Las floraciones algales nocivas no son nuevas, pero este caso tenía algo desconcertante. La escala era inusual, el episodio duró más de un año y no estaba claro qué organismo era el principal responsable. Para resolverlo, el equipo combinó varias herramientas de análisis biológico y químico, entre ellas metabarcoding, secuenciación de lectura larga, pruebas de PCR y ensayos de toxicidad. Esa combinación permitió reconstruir con mucho más detalle qué microalgas estaban presentes en el bloom y cómo variaban en el tiempo y el espacio.
El trabajo mostró que Karenia cristata dominó buena parte del evento, aunque no actuó sola: formaba parte de una floración compleja con otras especies del mismo grupo. Lo importante es que los investigadores aislaron esta especie y comprobaron que produce brevetoxinas, compuestos neurotóxicos conocidos por causar daños severos en fauna marina y también efectos sobre la salud humana. Además, el perfil tóxico observado no era idéntico al de otras especies mejor estudiadas, lo que ayuda a explicar por qué el episodio resultó tan difícil de interpretar al comienzo.
La relevancia del hallazgo va más allá de ponerle nombre al organismo. Saber qué especie estuvo involucrada y qué toxinas produce puede mejorar el monitoreo temprano de futuras floraciones, ayudar a proteger pesquerías y actividades costeras, y orientar mejor las alertas sanitarias para comunidades expuestas al agua o a aerosoles marinos. También refuerza la idea de que algunas amenazas ecológicas importantes pueden venir de especies poco conocidas que hasta ahora no figuraban entre las principales prioridades de vigilancia.
El estudio sugiere además que procesos oceanográficos ayudaron a concentrar estas microalgas cerca de la costa en mares semiencerrados, lo que habría amplificado sus efectos. En un contexto de océanos cambiantes, esa combinación entre biología de las especies y condiciones físicas del mar puede volver más difícil anticipar qué floraciones se transformarán en emergencias ambientales de gran escala.
Todavía quedan preguntas abiertas. El trabajo identifica a Karenia cristata como un componente dominante y tóxico de la floración, pero no implica que todos los episodios futuros funcionen del mismo modo ni que haya una única causa simple detrás de cada mortandad marina. Además, entender mejor cómo influyen la temperatura, las corrientes y otros factores ambientales será clave para saber si este tipo de eventos podría hacerse más frecuente o más intenso en los próximos años.
Found: the toxic killer that caused an ocean catastrophe · Nature
Tracey Nearmy/Getty · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Murray, S. A., Bolch, C. J. S., Brett, S., Chan, C. X., Doubell, M., Farrell, H., Gaiani, G., Greenhough, H., Hallegraeff, G., Smith-Harding, T., Harwood, D. T., Hatfield, R. G., MacDonald, N., Moody, I., Bastos de Oliveira, H., Rhodes, L., Rolton, A., Selwood, A. I., Seymour, J. R., ... Smith, K. (2026). A catastrophic marine mortality event caused by a complex algal bloom including the brevetoxin producer Karenia cristata. Nature Ecology & Evolution. https://doi.org/10.1038/s41559-026-03115-0
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